domingo, 24 de junio de 2012

“El Secreto de la Judería” al descubierto.

Todas las expectativas cumplidas. La editorial Guadalturia y el autor de “El Secreto de la Judería”, Manuel Jigato, han firmado el acuerdo de edición de esta novela histórica, no exenta de realidades, fantasías y leyendas.



Se trata de una novela histórica basada en la Seuilla del siglo XIV; donde se dibuja la dualidad del ser humano, sus pasiones y sus virtudes, lo que tenemos y lo que deseamos, lo real y lo virtual, la juventud y la madurez, quienes somos y hacia dónde vamos (preguntas eternas).


En la obra se conjugan hechos y acontecimientos reales, leyendas y amores encontrados; mezclándolo todo con la esotérica orden de la masonería y su supuesta vinculación con la orden del Temple. Judaísmo y Catolicismo, Cábala y Tarot, búsqueda personal y dualidad, todo eso y más saltan a la palestra en una Corte convulsa como la de don Pedro I (el Cruel), donde el protagonista (Albus) se mezclará con personajes reales de la época y toda la cainita relación entre don Pedro y los Trastámara.


La trama generada a lo largo de la novela es tal, que el propio protagonista llega a dudar de su propia realidad. En una búsqueda constante, y adaptándose a los acontecimientos de la época, pasará por diversas situaciones que le harán conocer la plenitud y el fango amargo de sus errores, el amor y el odio, la paz y la guerra, el Edén y el infierno mismo de su existencia.


El autor que ya trabaja en su segunda novela, alaba la cercanía y compromiso de la Editorial con Sevilla, Andalucía, su historia y costumbres.

 
Se espera en breve el comunicado de la presentación de la obra que sin duda alguna se hará en Sevilla.

http://elsecretodelajuderia.blogspot.com.es/2012/06/el-secreto-de-la-juderia-al-descubierto.html

martes, 5 de junio de 2012

Dejemos de contar mentiras, posiblemente la UE ha fracasado

¿Qué es eso de que España puede ser intervenida?, ¿no decían que no? ¡Ah!, ¿pero es que no lo estamos ya? ¿Alguien duda que la UE no esté marcando, con sus directrices, lo que debe hacer España con su sistema económico, laboral y social? Pues sí que lo hace. Lo hace, pero sin aportar ni un euro como ha hecho con Irlanda, Portugal y Grecia. Y ahora se rumorea por esos mentideros, de cuervos, buitres y lobos, que podemos dejar el euro, ¡y qué si lo dejamos!

Desde el último verano del peor gobernante español desde Fernando VII – y me refiero al ominoso José Luís Rodríguez Zapatero –, a mi entender, la UE ha estado imponiendo su criterio en este país de políticos ridículos y mediocres que tratan al pueblo como a pardillos. Cedimos parte de nuestra soberanía con una modificación de la Constitución sin el plebiscito popular (valga la perogrullada), ¡eso es democracia, sí señor! Alguno, quizás adlátere del poder o de esos que maman y chupetean de la sopa boba – como decía mi abuelo – y que cacarean por espacios radiofónicos, esgrimirá que es una modificación contemplada en nuestra Carta Magna. ¡Estupideces!, seamos sinceros, no me negarán ustedes que la transcendencia y gravedad de la circunstancia recomendaba, por higiene política y social, una consulta popular.


Créanme, hoy por hoy, hacemos no lo que se marca y se decide parlamentariamente en Bruselas, sino lo que “dicta” la Alemania que abandera Angela Merkel. Es un nuevo modo de dictadura, o cuando menos una forma de imperialismo; ya que éste lo desarrollan los países que ejercen un dominio sobre otros por medio de la fuerza militar, económica o política. Este espíritu excesivamente totalitario que siempre ha caracterizado a los dirigentes germanos que plantea instaurar la sumisión de la razón y la voluntad popular, decide cómo debe ser el modelo a seguir por los países por él sometidos (Portugal, Irlanda, Grecia y España, por ahora).

Desde que nos adherimos a la UE, panfleto barato que se nos vendió en su momento, hemos estado cediendo. Nuestros políticos firmaron un tratado y con él entregamos nuestra Alma, un nuevo Utrecht. Con aquella rubrica entregamos nuestras riquezas. España, un país netamente agrícola, ganadero y pesquero, tuvo que poner cotas a sus fuentes de riquezas. Se nos limitó la producción en el campo (olivo, cereales, cáñamo, vino...), la ganadería (carne y leche) y la pesca (los acuerdos pesqueros ya no son tratados por España, de forma soberana, sino por Bruselas). Se desmantelaron industrias a favor de la maquinaria alemana (acuérdense de la minería y los Altos Hornos, y otras tantas industrias). Y encima la grotesca e insuficiente de “la Merkel” nos exige ser productivos. Para más “inri”, cuando encontramos y desarrollamos el filón de las energías renovables, el Gobierno del desgobierno – dirigido, presuntamente, por ya sabemos quien – para toda posibilidad de expansión, ¿a favor de quién?; opinen ustedes.




El talento, la inteligencia, la prosperidad y el futuro del Sur, deben representar un peligro para estos países bárbaros anquilosados en viejas estrategias; de ahí que avalen y aplaudan los recortes en sanidad, cultura, investigación, bienestar y todo lo que suene a progreso. Ellos, los arios y tristes de espíritu, sólo nos quieren para que les sirvamos de servidumbre y descanso para sus vacaciones y retiros. Mientras Alemania avanza, económicamente, los países rescatados y España retrocedemos. Nuestra hipoteca e intereses que tan alto se está fijando, serán la renta y futuro que alimentará a una Alemania envejecida, triste, añeja y ajena a la impronta, el talento y la alegría del Sur.


España fue, y espero que siga siendo después de esta crisis, una nación donde entre sus pueblos primó la solidaridad. La UE ha demostrado ser todo lo contrario; representa un juego de intereses donde en el altar de los sacrificios se plantean los escenarios a dominar, batir, y vencer. Merkel y sus secuaces se juegan, en tabernas a veces, nuestro futuro con falsos brindis.



Piensen por un momento qué pasaría si España diese un golpe encima de la mesa europea y volviese a la peseta, si volviésemos a ser libres para producir según nuestras necesidades, si buscásemos alianzas comerciales y estratégicas con nuestros hermanos sudamericanos, con el Magred, el norte de África, Oriente; si fuésemos capaces de entender que para ser modernos no tenemos que pertenecer a una Europa caduca; si admitiésemos inversiones de Brasil, Rusia o China, como se nos propuso – en su día – y tanto repelús le dio a Alemania.


¡Ya...!, me dirán, ahora, que nuestra moneda se devaluaría y nuestra deuda sería muy grande. ¿Pero y nuestra deuda actual, qué intereses lleva?, ¿cuántas generaciones la van a padecer? Siendo libres, seríamos libres para crear nuestra inflación, pero crearíamos empleo que ya es un bien escaso. No veo, y quiero que alguien me lo explique sin demagogias, por qué con nuestra salida del euro el cambio de éste no estaría a 166,386 Pts. Además dejaríamos de pagar el IVA, ¿y eso no es beneficio? Pero no se preocupen este escenario no se dará. Cuantos más organismos políticos existan, más posibilidades laborales existirán para los políticos que nos merecemos. Piensen por un momento: ayuntamientos, diputaciones, parlamentos (nacional, autonómicos, europeo), senado, comisiones para todo, dietas, coches, visas, despachos, viajes... Todo eso, y más, lo pagamos ustedes y yo con impuestos y subidas, dependiendo de un sueldo mileurista.


Convendrán conmigo que tantos recortes – como promueve Rajoy y como mono de feria aplaude “la Merkel” – crean más paro, el empobrecimiento social y de bienestar cultural, económico, patrimonial y vital de nuestro país. Merkel y Rajoy, obtusos y anclados en las siniestras miserias de una economía perecedera y trasnochada, no tienen ni la ambición ni la visión de lo nuevo y prospero. Son incapaces de ver que para avanzar hay que invertir, que el futuro hay que hacerlo hoy, que no nos podemos parar, que más vale endeudarse en prosperidad que volver al lápiz y papel de los años cincuenta. Que está bien la austeridad ante el derroche de aquel régimen de los “capullos del puño”, pero es inevitable crear para crecer. Merkel no es más que una amortizada y caduca de vida política, al igual que Rajoy quién está sirviendo de mula de carga ante una situación que nadie quiere afrontar.


El mercado común europeo ha fracasado. Fracasa desde el momento que encarece nuestras vidas; desde que entramos en el euro los precios subieron y nuestro poder adquisitivo fue disminuyendo. Fracasa porque nos hemos estado igualando a Europa en todos los parámetros menos en los sueldos; y que ningún memo me diga que en productividad no nos hemos igualado, porque no nos han dejado por miedo. Sí, nos han tenido miedo. Ha fracasado porque es incapaz de proteger la economía de los suyos, con sistemas fiscales y de diseñar una ingeniería de verdaderos cortafuegos a los “mercados”, a eso que se ha dado en llamar economía global o globalización. Esta globalización no es ni más ni menos que el gobierno de los poderosos gobernando a los gobiernos legítimos de los distintos países.


Y ahora me pregunto yo: ¿qué han estado haciendo tantos políticos y tantos asesores, además de vivir del Pueblo?, ¿para qué sirven los políticos?
Un amigo me lo aclaró hace tiempo haciendo referencia a la Constitución de 1812: “El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen” (Art. 13). La política – para mí y más allá del sentido académico de la palabra, buscando incluso un sentido onírico y cargado de un máximo sentimiento – es el bello arte de lo social. ¿No debieran los políticos abrir nuevos lazos entre países para propiciar despliegues comerciales? ¿No debieran los políticos crear leyes justas donde los más débiles sean los más beneficiados?, ¿no debieran crear el clima idóneo para albergar una sociedad más solidaria y fraterna? ¿No debieran los políticos diseñar sistemas donde la igualdad avance con el esfuerzo colectivo? ¿No debieran ser capaces de mostrarnos una sociedad cada vez más libre de toda sinrazón?

Pues bien, en vez de eso, han creado:


a) Una imagen vergonzante y prostituida de la política.

b) Una economía dependiente de los mercados, de una globalización de difícil explicación que ni ellos mismos saben quién la maneja.

c) Un sistema legal donde el pueblo se pierde, y todo recae a favor del “guante blanco”. La banca se enriquece y/o se le infla con un dinero que se nos dice que no existe, mientras que el pueblo crece en paro, desahucios, precariedad y pobreza.

d) Un estado en el que los pueblos no son solidarios entre sí. El sistema autonómico – el café para todos – es un sálvese quién pueda. Y los países hermanos y europeos observan como buitres, sin poner remedio, a ver quién se descalabra antes.

e) Diferencias. Cada vez hay más diferencia entre pobres y ricos. Lo pobres son más pobres y los ricos más ricos. La clase media la están haciendo desaparecer.

f) Pobreza democrática. Cada vez somos más adictos al voto cautivo, a ellos – a los políticos – les interesa.


Que nadie se asuste, porque a mí no me extrañaría, si algún día el Pueblo insumiso dice “no” a la política, y las Fuerzas de Seguridad del Estado y el Ejército mismo lo apoyan, porque ellos también son Pueblo. Espero y anhelo que esto no ocurra, que no se llegue a este extremo. Señores políticos, todos estamos hartos de sus incoherencias y sus ineficacias. O solucionan esto ya, o tarde o temprano el Pueblo hablará.





miércoles, 5 de octubre de 2011

Esa loca Academia


Un buen día recibí un correo electrónico (eso que ahora se llama e-mail), de una amiga que decía lo siguiente:

Me trasladan este correo. A ver si los filólogos, que alguno hay, me aclaran esta duda:

Estoy haciendo una pequeña encuesta entre mis amigos/as sobre el reciente cambio que la Real Academia de la Lengua ha hecho en alguna de las reglas de ortografía. Os pido vuestra colaboración. Hasta ahora para diferenciar el adverbio “sólo” (con acento, significando “solamente”) del adjetivo “solo” (sin compañía) se le ponía una tilde. A partir de ahora ya no se la tenemos que poner. Entonces, decidme ¿cómo interpretáis esta frase?:

"He tenido sexo solo dos horas"



Mi contestación fue la siguiente:

Conociéndome como me conoces, no sé como te atreves a plantearme este tema.

Habiéndome tomado “sólo” (o sea una “sola”) una botella de cava en solitario (o séase “solo”), me atrevo a manifestar lo que sigue.

Tocas un tema muy peliagudo para un aprendiz de demasiadas vertientes, ángulos y aristas; así que no poseyendo maestría en nada, me será muy difícil darte una explicación lógica.

¡Aventurémonos y lancemos un órdago! Partamos que siendo el español – en general – tan erre que erre y mal pensado, se crearon unas reglas gramaticales tan estrictas, amplias y complicadas. Nuestro vocabulario no es que sea rico (como muchas veces han dicho), es retorcido. Quizás nuestros actuales y seniles académicos – debido seguramente a la bondad de los años – hayan pensado que España es un país avanzado y practico. Siendo así, ¿por qué no empobrecer nuestro lenguaje igual que el inglés?, ”pa´eso semos europeos”, ¿o no?

Dejan a la bondad del que escribe y del que lee la capacidad y libertad de interpretar lo que les plazca; ¡qué más da!, “¡igual´dá!”. Eso es democracia, que si no vienen los rojillos intelectuales con careta de actores palurdos y te quitan la subvención.
Pero advirtamos que no es lo mismo, como decía Cela, “estar dormido” que “estar durmiendo”, o “estar jodido” que “estar jodiendo”.

A mí, con perdón de quién lea, me importa todo esto un “carajo” (que para eso está en el RAE, por lo menos hasta ahora) y seguiré escribiendo “sólo” y “solo”, “quizá” y “quizás”, “lameculos” y “abraza farolas”, “chaqueterillo del tres al cuarto” y “mequetrefe”.

Lo que me preocupa en extremo es que estos señores no hayan reparado en esta frase en cuestión ("He tenido sexo solo dos horas"). Ellos siempre tendrán una mano amiga para la ocasión; sin embargo, el españolito “mileurista” de a pié “sólo” usa su mano (habitualmente la derecha), cuando usa la contraria suena a pecado. ¿O no? Al ser la siniestra algo más rara de uso, pudiera ser considerada como extraña por su tacto poco acostumbrado al genital en cuestión.

En fin, nuestro lenguaje está tan politizado como manipulado. Si no que le pregunten a los “andaluces y andaluzas” sobre el despilfarro de una Junta de Andalucía mediocre (con la aquiescencia del peor gobierno español desde Fernando VII: el del sr. Rodríguez), al gastarse 18000 € del heraldo público en lanzar un manual “ecofeminista” para el buen periodista”, en plena crisis económica. Seguramente el RAE, para paliar el desatino de una absurda ministra sin curriculum alguno, admita “miembros y miembras”.


En fin, yo seguiré con el lenguaje que aprendí que al menos era coherente.




jueves, 28 de abril de 2011

...orgullo del sevillano y la alegría del mundo entero.


Decía mi abuelo que “la Feria de Sevilla, era el orgullo del sevillano y la alegría del mundo entero; donde lo mismo se divertía el pobre que se lucía el millonario”.

Malagueño él, desde que acabó aquel servicio militar de tres años en Melilla, se afincó en Sevilla. Y se enamoró de ella. A mí me enseñó a amarla, me mostró sus rincones, sus plazuelas, sus fuentes, sus costumbres y sus leyendas.

Soñé en ser trovador, como él, de los encantos de una ciudad que grita a la rosa de los cuatro vientos, al río y al mar, a la luz y la sombra, al visitante y al sevillano mismo que Sevilla se abre a la vida. Su pasión por la vida de esta ciudad quedó impregnada por ese “Baetis” que de camino a Sanlúcar, saluda a una Giralda, besa a una torre – antaño dorada en azulejos – y riega con encanto dos orillas: Sevilla y Triana, o Triana y Sevilla.

“...Yo tuve un abuelo que fantasía
que me contaba cuento y mentirijillas
a mí que esos cuentos me divertían

Se me fue, se me fue
una tarde de mayo al anochecer
una tarde de mayo al oscurecer.

Mi abuelo cambiaba mis penas por alegrías
y los momentos malos en buenos los convertía

Se me fue, se me fue
una tarde de mayo al anochecer
una tarde de mayo al oscurecer...
”


¡Buena Feria a todos!

domingo, 6 de marzo de 2011

Sueños

Conocí tus ojos una tarde de estío, cuando ya la tarde sofocaba la calina más dura. Me adentré en ellos sin que te dieses cuenta, y sin darme cuenta prisionero acabé de ellos. Por un instante soñé y lánguidamente mis sueños se evadieron en la eternidad.

En tu esperanza soñé, y en los sueños esperé.
Soñé tus labios y tus labios volvieron a mí, no para decirme te amo, sino ámame. Te soñé y te soñé, en olas azules de verano, en espumas blancas y bullicios de niños que juguetean en un mar del pueblo; en un mar de amores de juventud, y de recuerdos ya lejanos. Olor salobre, olor de antaño, olor de espuma salina y bronceado. He querido verte en mi playa, a sabiendas de que en ella estás, pero no te hallo. Te adoro, te deseo y te quiero, pero prefiero adorarte en un suspiro de otoño.

Hazme sufrir en verano y entrégate a mí en otoño, que entre hojas secas, y murmullos de soledades, en un parque declararé lo que siente un mortal por un ángel que endulza la vida con sus cabellos. ¡Qué digo sus cabellos!, su tez, sus labios y sus ojos; sus manos, sus caderas y sus senos.
Si me hablas; estremezco y muero. Un repelús recorre mi tronco, mi espina y mi cerebro. Un susurro dulce, armónico y templado llega a mis oídos; embriaga los sentidos. ¡Ay Dios!, que me pierdo.


Y llegará el frío diciembre con su esperanza, y a la lumbre adormecido te cantaré nanas de invierno. Acurrucaré tus sentidos y viviremos recuerdos. Calentaré tus pies con suaves aromas de romero. Volveremos a ser niños y sentiremos la ternura de lo añejo. Oleremos a polvorones y mantecados, a anises, aguardiente y aquel carbón de picón en los braseros... ¡Ay recuerdos que se fueron! Y si una lágrima llega en el recuerdo, no te preocupes que la ilusión llega en enero.

Y pronto carnavales..., y cuaresma es lo postrero. ¡Ay niña de ojos negros!, tu sabes que en Sevilla eso es olor a incienso. ¡Ya!, ya está aquí la Pasión, y con ella se acaba el destierro. Que si Sevilla es congoja en un requiebro, es recuerdo en San Julián, amor en el Salvador, estremecimiento de un poder en San Lorenzo, es barrio en San Gonzalo, es trianero y salobre olor marinero; sangre y valor en San Bernardo, alegría y revuelo macareno, que si una madre esperara a su Manué por el Valle, yo buscaré una expiración allá donde el pópulo soñó dejar de ver a un carcelero;
más no puedo olvidar la trinitaria esperanza que tanto camino en mi vida dio enseñanza. Pero eres tú, Soledad, la que cierras las puertas, no a la esperanza ni al cielo, sino a la tristeza de tierra, porque abres el corazón del que ama. Y yo amo a esa musa que arranca de cuajo mis sueños, amo sus susurros y su forma de acunar los parpados, que si bordados estuvieran, bambalinas de palio fueran de la más excelsa estrella del cielo.

¡Es primavera!, y Sevilla se altera. Y mi amor por ti estalla en lúcida mañana de ramos o en mediodía de enganches de caballo. ¡Vente, vente niña, conmigo a la feria! Que los bordados mantones, los vestidos de volantes en grana y verde, los farolillos y las castañuelas, las borracheras y las luces del real; no podrán con la luz de tu cara repleta de alborozo y manchada de albero de feria. Porque tú eres el ángel que con su luz iluminas la estrella que guía la vida del que escribe y espera.


Sevilla es un ciclo, y el que escribe anhela una inmaculada esperanza que sueña.






sábado, 22 de enero de 2011

Guadalquivir de ensueño

¡...Pues dejémonos enamorar por ese Guadalquivir!, o “baetis”, que de paso a Sanlúcar riega con remolinos de alegrías toda la vega que inunda con sus – a veces dulces, a veces salobres – aguas.

Un río milenario que embaucó a civilizaciones enteras. Tanto es así que simboliza la vida, la fuerza y el resurgir en Jaén; la fertilidad en Córdoba, envidada a buen seguro por deidades como Proserpina o la mismísima Ceres; belleza a su paso por Sevilla, la “Seuilla” de antaño, y tanto fue y es, que se entretuvo en ella para labrar y germinar una “Hispalis” en su seno y bañar una torre o admirar una Giralda; y por último es la sabiduría y bonanza que da el sosiego de una vida llena de momentos cuando allá por “Malandar” se entrega a su secreta y gran amante: la mar.

Y ahora, en baja voz, aprovechando que nadie nos escucha, confieso que el Guadalquivir me enamoró por completo desde mi niñez. Una vez que conocí sus aguas en Sevilla, en Triana y en Sanlúcar, no pude dejar de soñar con él. Un día lo surqué y decidí hallarlo en su orto y, habiéndolo conocido ya en su ocaso, decidí que fuese mi descanso eterno. Por ello, aceptad y entended que no pueda apartarme de sus orillas, de sus turbulencias y sus remansos, de sus olivos y sus naranjos. Y no puedo dejar de soñar, porque con él anhelé amores malogrados o frustrados, amores que llegarán algún día. Y cuando riega la marisma, donde se abre, sueña y antoja en sólido dueño de ella, me lega un suspiro que desde “Bajoguia” me envuelve con olor a mar.
(c)

viernes, 7 de enero de 2011

Amistad mujer-varón y viceversa

Decía Ovidio que “ofrecer amistad al que pide amor es como dar pan al que muere de sed”. ¡Y qué cierto es!

Cierto día un amigo (llamémosle ficticiamente Agustín) me decía – cuando una chica te dice que eres su amigo o su mejor amigo, peor todavía, ten por seguro que no cabe relación sentimental alguna, por más que sientas por ella. – ¡Y eso, es cierto también!



En estos casos sólo existen dos salidas, olvidarte de ella, o mantener simplemente su amistad.
Ambos casos, terribles por cierto, te lanzan a una encrucijada envolvente. Si le olvidas – cosa harto difícil, por no decir imposible y que nunca llegas a hacer – siempre estará presente en tu vida como amor platónico, aun llegada la vejez. Si te conviertes en su amigo, siempre reinará en ti la esperanza de llamar su atención algún día, y no podrás expandir tu capacidad de amar porque serás prisionero de ese caos.

Decía también Agustín – ¡Jo…, chico! ¿Por qué a la mayoría de las mujeres les gustan los canallas? ¿Por qué les gusta el truhán, el que no las aprecia, el más libertino? Se llevan toda la vida reclamando la sensibilidad en el hombre – decía contrariado por no llegar comprenderlas – y cuando uno es sensible, cultivado y está dispuesto a adorarlas, te dejan o no entras en sus planes.

– Eso sí – decía ofuscado y reacio – cuando pasan de una cierta edad, milagrosamente se dan cuenta que estas ahí, que deben dejar de lado al estereotipo del canalla y buscar abrigo y refugio en el que tiene la vida labrada en la serenidad. ¡No es justo chico!, no es justo que esto me ocurra, ¿tan memo soy? Me siento tan traicionado por las mujeres – decía lleno de abatimiento y frustración.
– Verás – dijo, mostrándome un libro – el otro día llegó a mis manos este libro “El manual de la perfecta cabrona” como alarde de lo que debe aspirar una mujer. ¡Joder que falta de rigor!, se trata de un verdadero atentado contra la razón. Sinceramente – decía desalentado – después de leer esto, siento vergüenza porque estoy comenzando a sentir rasgos misóginos. Pero chico…, estoy cansado de tantas andanadas de insinuaciones estériles, estoy cansado que siempre seamos los malos, estoy cansado de ser alineado por el hecho de ser hombre. Y luego, con una vena feminista – que eso no es malo, pero se suele usar de forma ruin – te sueltan a bocajarro “pues así nos hemos sentido nosotras durante siglos, así que tragad ahora de vuestra propia medicina”.

Llegados a este punto, a mi amigo se le notan las venas del cuello. Dentro de su amplio sentido de la razón, de lo justo y asertivo, desde una postura – comprensible quizás – de victima; estalla.

– En primer lugar quien lo dice ni ha sufrido esto, ni se ha sentido así durante siglos; así que por ese razonamiento se deslegitima. En segundo lugar, de lo que hayan hecho otros, no venga usted a culparme a mí. Cada cual es responsable de sus actos y no debo cargar con las culpas de nadie. Vamos…, es más, eso es una actitud cobarde. Se alinean en un colectivo de antaño para exigir derechos de ahora. Pero que poco sensibles son consigo mismas. Incluso se da el caso de limitar derechos del hombre para proteger los suyos, ¿pero no éramos iguales?

– Pero Agustín – le digo sosegadamente – no desvaríes. ¿Qué tiene que ver todo esto con lo que comenzamos a hablar?
Se queda pensativo y dice, dentro de su ser profundo y reflexivo, sabedor de su temperamental razonamiento – ¿Cabe la amistad entre hombre y mujeres cuando existen sentimientos?


No digo que su razonamiento sea acertado, pero convendréis conmigo, cuando menos, que es válido o lógico, dada su experiencia. Su pregunta inicial y última sigue ahí.