miércoles, 8 de octubre de 2025

Sánchez, el sistema de coordenadas entero.

 


Pensemos y dejemos de ser pensados.

Sánchez, al que yo – particularmente – llamo “el ocupa de la Moncloa” es más que eso. Me resulta un sutil defraudador o secuestrador de la Constitución Española.


Son varios los casos que a diario vemos en periódicos, tertulias, radio, TV e internet: el caso Begoña, el Hermano del Presidente del Gobierno, Cerdán, Ábalos, Delcy Rodríguez, Pegasus, el fiscal general del Estado; y otros tantos más que voy a obviar.

Entiendo que sin Pedro II “el mentiroso” en el poder, ninguno de ellos se habría dado. Personalmente, me hago una pregunta:  ¿Sánchez es el mcd, mcm o es el centro de todos estos escándalos?

Sin duda, un juego de palabras interesantes, con carga política, y no falto de ironía.

 

¿Qué tienen en común estos casos?

 Todos estos casos, en mayor o menor medida, han generado, y generan, controversia en la opinión pública y han estado, y están, conectados con el entorno del PSOE o del Gobierno de Pedro Sánchez. Veamos:

Begoña Gómez: Investigada por presunta corrupción o tráfico de influencias. Esposa de Pedro Sánchez. Caso muy mediático.

David Sánchez, hermano de Pedro Sánchez: También en el foco por supuestas irregularidades en su cargo público.

Santos Cerdán: Mano derecha de Sánchez en el PSOE. Implicado en operaciones internas y relaciones con otras fuerzas políticas, como Bildu o Junts.

José Luis Ábalos: Exministro y Secretario de Organización del PSOE. Caso "Koldo" lo salpica indirectamente por su exasesor.

Delcy Rodríguez: Vicepresidenta de Venezuela que se reunió en Barajas con Ábalos. Se habló de violación de sanciones internacionales.

Pegasus: Escándalo de espionaje. El móvil de Sánchez también fue espiado, lo cual lo pone en una posición de víctima, pero el uso del software por parte del CNI también está bajo sospecha.

Fiscal General del Estado (Álvaro García Ortiz): Cuestionado por su cercanía al Ejecutivo. Se ha debatido mucho sobre su imparcialidad.

 

¿Sánchez es el mcd, el mcm o el centro de todo?

Si lo vemos como el mcd (máximo común divisor), sería el "denominador común" en todos estos casos: es decir, el factor que conecta todos estos escándalos. Desde esta perspectiva, Sánchez sería el vínculo político o institucional que une a todos los implicados.

Si lo analizamos como el mcm (mínimo común múltiplo), eso podría interpretarse como que todos estos casos lo alcanzan a él, o que él termina siendo la figura política a la que todos los escándalos acaban apuntando o afectando, directa o indirectamente.

¿Y si fuese el centro de todo?, estaríamos hablando no ya de un vínculo indirecto o circunstancial, sino de que él es el epicentro, el eje desde el que se articulan o se protegen ciertas tramas, decisiones, o figuras.

 

¿Qué se puede afirmar con rigor?

En términos objetivos, no hay pruebas que vinculen directamente a Pedro Sánchez con actos delictivos en ninguno de estos casos (al menos hasta ahora).

Sin embargo, desde una óptica política natural y narrativa, sí que se puede afirmar que todos estos casos debilitan o erosionan la imagen del Gobierno y del propio Sánchez, porque involucran a su entorno más cercano: familia, ministros, asesores, y aliados judiciales o diplomáticos.

También es cierto que la respuesta institucional de Moncloa y del PSOE en muchos de estos casos ha sido percibida por sectores críticos como tardía, opaca o defensiva, lo que alimenta la sospecha de que se intenta proteger algo o a alguien.

 

Entonces... ¿cuál es la respuesta?

Irónicamente hablando, o no tan irónicamente, podríamos decir que:

Pedro Sánchez no es el mcd ni el mcm, es más bien el común denominador constante en una ecuación política donde cada incógnita tiene nombre propio, pero el resultado siempre termina afectando al Gobierno que él encabeza.

O más directo:

Sánchez no es solo el centro de gravedad, es el sistema de coordenadas entero.


                                                                                De PolíticaTM


jueves, 17 de julio de 2025

Frente a Malandar.

Hace tiempo que no encuentro una conversación inteligente, la serenidad de una charla amable, aliñada de candidez y sensibilidad. Para ello tengo que acudir a los amigos íntimos de siempre. Unos se marchan – cambian de espacios y modus de vida –, otros viajan a un horizonte eterno, y con algún que otro maestro la memoria ya juega con él.

Yo soy de aquellos que estudiaron la FP2, ¿y sabéis lo que siempre eché en falta en mi vida?: latín, filosofía, ética... Fueron carencias que de modo artesanal fui introduciendo a lo largo de mi vida, gracias al Trivium y al Quatrivium, al que algunos “hermanos” me condujeron. La moral ya venía aprendida.

No son meras asignaturas. El conocimiento del latín y griego dan profundidad de comprensión en muchos estudios; te facilitan y resuelven muchas dudas.

La filosofía y la ética, te ayudan a razonar, a comprender el mundo y a los demás; te motivan la responsabilidad y la cualidad de ser un buen ciudadano.

Hoy echo en falta tantas cosas en esta sociedad, que a veces tengo que realizar verdaderos actos de contrición por mi repulsa hacia ella, a su aborregamiento, su falta de raciocinio, responsabilidad y ética.

Nos hemos dejado adoctrinar por aquellos que expelían heces contra el adoctrinamiento de las religiones, ellos ahora hacen lo mismo. Y la sociedad, los sigue. ¿Era Marx el que decía que la religión era el opio del pueblo? El tiempo ha demostrado que la sociedad grita su deseo de esclavitud a esa droga u opio, sea de la naturaleza que sea.

Hoy mi mejor amigo (1) me ha dicho – esto se acaba, no llego a final de año.


Con el Alma puesta frente a la playa de malandar, donde el Baetis se entrega a su eterna amante la mar; nada de lo humano me es ajeno.




(foto tomada en el verano del 2016, con un triste smartphone)

(1) El amigo en referencia, era mi padre.

viernes, 7 de marzo de 2025

Con todo su simbolismo

 

Mi árbol preferido, desde pequeño, por su robustez fue el Quercus Ilex. Con el tiempo conocí la acacia y descansé en ella, ahora puedo decir que me es conocida.

Bajo su sombra encontré la claridad de mis ideas y una seguridad no conocida antes. Al abrazarla sentí pureza, y volví a la ingenuidad de mi infancia; me sentí inocente de todo pecado y culpabilidades.

Aprendí a doblegar pasiones y alejarme de las corruptelas y los corruptos, aunque fuesen queridos. Trabajé y trabajo en la esencia de mis valores. En cuanto a los vicios y los egos...; ahí ando, en la lucha, venciendo día a día.

Bajo su sombra muere toda ignorancia y fluye el discernimiento. En mí se acentuó -o quizás nació- el pensamiento crítico; la vida se abrió al discernimiento y la razón.

Pocos saben que un día conocí la muerte y fui invitado a la resurrección para la vida futura .·.