El Rincón de los Callejones
jueves, 27 de agosto de 2026
Hipérbole narrativa para sacudir a complacientes.
martes, 27 de enero de 2026
El AVE a Sevilla: La gran estafa del "Kilómetro Cero"
En política, las palabras no sirven para describir la realidad, sino para ocultarla, y esto es lo que hacen Oscar Puente, Pedro Sánchez y toda esta estafa política.
El
último truco de magia del Ministerio de Transportes se llama "Renovación Integral".
Un término que suena a nuevo, a seguridad y a excelencia, pero que en las manos
de Óscar Puente se ha transformado en un eufemismo peligroso para camuflar lo
que, en cualquier otro sector, llamaríamos simplemente remendar la ropa vieja.
El ministro Puente, con esa verborrea camorrista que le
caracteriza, intenta vendernos que el AVE Madrid-Sevilla —nuestra joya de la corona
de 1992— está viviendo una segunda juventud. Nos habla de 700 millones de euros
como si el volumen de billetes pudiera tapar las grietas de una infraestructura
que pide a gritos el retiro. Pero la realidad es tozuda y, sobre todo, física: el acero no entiende de propaganda.
¿Qué es, técnicamente, una renovación Integral de Vía?
Una renovación integral no es un simple mantenimiento. En el sector ferroviario, esto implica:
a) Sustitución de TODOS los componentes: Carriles, traviesas y balasto (piedra) son reemplazados por materiales nuevos.
b) Modernización de sistemas: Instalaciones de catenarias (energía) de última generación y sistemas de señalización avanzados (como el paso del sistema LZB al ERTMS).
c) Vida útil renovada: El objetivo es que la infraestructura recupere su fiabilidad original para los próximos 30 ó 40 años.
El fetiche del 92: Soldar el
futuro al pasado
Resulta casi insultante que se pretenda llamar
"integral" a una obra que mantiene
carriles con tres décadas de
fatiga sobre sus espaldas. ¿Desde cuándo "integral" significa "a
trozos"? Argumentar, como hace el ministro, que no hace falta cambiar cada
metro de vía si el material "está bien", es de un cinismo técnico
escalofriante. Es como pretender que un coche de carreras compita en la Fórmula
1 con los neumáticos de un Seat Panda porque "todavía tienen dibujo".
Lo que el Gobierno llama "modernización", los que saben
de esto —sindicatos y técnicos que pisan el balasto, no las alfombras del
ministerio— lo llaman "ferrocarril
low cost". Estamos ante una política ferroviaria de escaparate, donde
se inauguran hitos en Twitter mientras los usuarios andaluces sufren el
calvario diario de retrasos y averías.
Una cadena rota por el eslabón
político
La seguridad ferroviaria no es un concepto elástico que se pueda
adaptar a las necesidades presupuestarias o a los tiempos electorales. Una
línea de Alta Velocidad es una cadena de precisión absoluta. Al soldar carril
nuevo a hierro fatigado de 1992, Puente no está optimizando recursos; está
jugando a la ruleta rusa con la fiabilidad de la red.
Decir que el ferrocarril vive "el mejor momento de su
historia" mientras se producen accidentes como el de Adamuz es, además de
una falta de respeto a los profesionales, una provocación al sentido común. No estamos ante una
discrepancia semántica; estamos ante una negligencia política envuelta en papel
de regalo.
Conclusión: Menos épica, más acero
España no necesita ministros que hagan equilibrismo con el
diccionario. Necesita infraestructuras que garanticen que llegar a Sevilla no
sea un acto de fe. Si la renovación no es total, no es integral; es un parche.
Y un parche de 700 millones sigue siendo, por muy caro que se pague, una
solución de segunda para ciudadanos que pagan billetes de primera.
Basta ya de literatura ferroviaria. El AVE no necesita adjetivos
brillantes, necesita carriles que no hayan visto nacer a la generación millennial.
miércoles, 7 de enero de 2026
¿La vida o la libertad?
Hubo un tiempo en el que me retiré a un monasterio cisterciense. No para huir del mundo, sino para intentar comprenderlo. Una tarde, paseando en silencio junto al hermano Abdón, le lancé una pregunta aparentemente sencilla:
¿Qué es más importante, la vida o la libertad?
El hermano caminó unos metros antes de responder:
Piensa que ha habido personas, ejércitos y países enteros que han sacrificado su vida por su libertad.
Días después, ya de vuelta en casa, repetí la pregunta a mi padre durante el café de media tarde. Apoyó los brazos en las rodillas, bajó la cabeza durante unos segundos y respondió sin dudar:
La libertad.
Dos respuestas idénticas desde mundos opuestos. Pero entonces surge la pregunta incómoda:
¿De qué libertad estamos hablando hoy?
La libertad como arma política
En nuestros días, la palabra libertad se ha vaciado de contenido y se ha llenado de intención. Cada líder la moldea a su conveniencia.
Para algunos, es soberanía. Para otros, justicia social. Para otros, orden. Para otros, lealtad al Estado. Todos la pronuncian. Pocos la practican.
Y en España no somos una excepción.
Pedro Sánchez insiste en que sigue gobernando “por el bien de los españoles”. Lo hace mientras su entorno político se ve salpicado por casos de corrupción, mientras su gobierno muestra una preocupante incapacidad de
gestión y mientras depende de alianzas cada vez más incómodas y alarmantes. Aun así, se presenta como el último dique frente al mal, como si su permanencia en el poder fuera una necesidad moral y no una decisión política.
El relato es conocido: él o el caos, él o la ultraderecha, él o el retroceso democrático. Un discurso que no apela a la libertad del ciudadano, sino a su miedo.
Cuando el poder se confunde con salvación
Aquí es donde la pregunta se vuelve peligrosa:
¿en qué momento un presidente empieza a creerse imprescindible?
¿En qué punto gobernar “por el bien común” se transforma en gobernar a pesar del bien común?
La historia está llena de líderes que comenzaron creyéndose salvadores y terminaron comportándose como caudillos. No hace falta uniforme ni discursos grandilocuentes: basta con convencer a la población de que sin ti no hay alternativa.
Y cuando eso ocurre, la libertad deja de ser un derecho y se convierte en una concesión.
Mi idea de libertad
Para mí, la libertad no es un lema de campaña ni una excusa para perpetuarse en el poder.
La libertad es vivir en paz dentro de un Estado de bienestar, sin que ningún poder político, económico o ideológico invada la vida de las personas.
Es trabajar, prosperar, vivir con dignidad.
Es educar a tus hijos sin miedo y poder imaginar para ellos un futuro mejor.
La libertad no es elegir entre bandos enfrentados artificialmente.
No es aceptar al “menos malo”.
No es callar por miedo a que venga algo peor.
Porque una vida sin libertad acaba siendo solo supervivencia.
Y una sociedad que se conforma con sobrevivir, tarde o temprano, deja de vivir.
miércoles, 8 de octubre de 2025
Sánchez, el sistema de coordenadas entero.
Pensemos y dejemos de
ser pensados.
Sánchez, al que yo – particularmente – llamo “el ocupa de la Moncloa” es más que eso. Me resulta un sutil defraudador o secuestrador de la Constitución Española.
Son varios los casos que a diario vemos en periódicos, tertulias, radio, TV e internet: el caso Begoña, el Hermano del Presidente del Gobierno, Cerdán, Ábalos, Delcy Rodríguez, Pegasus, el fiscal general del Estado; y otros tantos más que voy a obviar.
Entiendo que sin Pedro II “el mentiroso” en el poder,
ninguno de ellos se habría dado. Personalmente, me hago una pregunta: ¿Sánchez es el mcd, mcm o es el centro de
todos estos escándalos?
Sin duda, un juego de palabras interesantes, con carga
política, y no falto de ironía.
¿Qué tienen en común
estos casos?
Todos estos casos, en
mayor o menor medida, han generado, y generan, controversia en la opinión
pública y han estado, y están, conectados con el entorno del PSOE o del Gobierno
de Pedro Sánchez. Veamos:
Begoña Gómez:
Investigada por presunta corrupción o tráfico de influencias. Esposa de Pedro
Sánchez. Caso muy mediático.
David Sánchez, hermano
de Pedro Sánchez: También en el foco por supuestas irregularidades en su cargo
público.
Santos Cerdán:
Mano derecha de Sánchez en el PSOE. Implicado en operaciones internas y
relaciones con otras fuerzas políticas, como Bildu o Junts.
José Luis Ábalos:
Exministro y Secretario de Organización del PSOE. Caso "Koldo" lo
salpica indirectamente por su exasesor.
Delcy Rodríguez:
Vicepresidenta de Venezuela que se reunió en Barajas con Ábalos. Se habló de
violación de sanciones internacionales.
Pegasus: Escándalo
de espionaje. El móvil de Sánchez también fue espiado, lo cual lo pone en una
posición de víctima, pero el uso del software por parte del CNI también está
bajo sospecha.
Fiscal General del Estado (Álvaro García Ortiz): Cuestionado por su cercanía al Ejecutivo. Se
ha debatido mucho sobre su imparcialidad.
¿Sánchez es el mcd,
el mcm o el centro de todo?
Si lo vemos como el mcd (máximo
común divisor), sería el "denominador común" en todos estos
casos: es decir, el factor que conecta todos estos escándalos. Desde esta
perspectiva, Sánchez sería el vínculo político o institucional que une a todos
los implicados.
Si lo analizamos como el mcm (mínimo común múltiplo), eso podría interpretarse como que todos
estos casos lo alcanzan a él, o que él termina siendo la figura política a la
que todos los escándalos acaban apuntando o afectando, directa o
indirectamente.
¿Y si fuese el centro de todo?, estaríamos hablando no ya de
un vínculo indirecto o circunstancial, sino de que él es el epicentro, el eje
desde el que se articulan o se protegen ciertas tramas, decisiones, o figuras.
¿Qué se puede afirmar
con rigor?
Sin embargo, desde una óptica política natural y narrativa,
sí que se puede afirmar que todos estos casos debilitan o erosionan la imagen
del Gobierno y del propio Sánchez, porque involucran a su entorno más cercano:
familia, ministros, asesores, y aliados judiciales o diplomáticos.
También es cierto que la respuesta institucional de Moncloa
y del PSOE en muchos de estos casos ha sido percibida por sectores críticos
como tardía, opaca o defensiva, lo que alimenta la sospecha de que se intenta
proteger algo o a alguien.
Entonces... ¿cuál es
la respuesta?
Irónicamente hablando, o no tan irónicamente, podríamos
decir que:
Pedro Sánchez no es el mcd ni el mcm, es más bien el común denominador constante en una
ecuación política donde cada incógnita tiene nombre propio, pero el resultado
siempre termina afectando al Gobierno que él encabeza.
O más directo:
Sánchez no es solo el centro de gravedad, es el sistema de
coordenadas entero.
De PolíticaTM
jueves, 17 de julio de 2025
Frente a Malandar.
Hace tiempo que no encuentro una conversación inteligente, la serenidad de una charla amable, aliñada de candidez y sensibilidad. Para ello tengo que acudir a los amigos íntimos de siempre. Unos se marchan – cambian de espacios y modus de vida –, otros viajan a un horizonte eterno, y con algún que otro maestro la memoria ya juega con él.
Con el Alma puesta frente a la playa de malandar, donde el Baetis se entrega a su eterna amante la mar; nada de lo humano me es ajeno.
viernes, 7 de marzo de 2025
Con todo su simbolismo
Mi árbol preferido, desde pequeño, por su robustez fue el Quercus Ilex. Con el tiempo conocí la acacia y descansé en ella, ahora puedo decir que me es conocida.
Bajo su sombra encontré la claridad de mis ideas y una seguridad no conocida antes. Al abrazarla sentí pureza, y volví a la ingenuidad de mi infancia; me sentí inocente de todo pecado y culpabilidades.
Aprendí a doblegar pasiones y alejarme de las corruptelas y los corruptos, aunque fuesen queridos. Trabajé y trabajo en la esencia de mis valores. En cuanto a los vicios y los egos...; ahí ando, en la lucha, venciendo día a día.
Bajo su sombra muere toda ignorancia y fluye el discernimiento. En mí se acentuó -o quizás nació- el pensamiento crítico; la vida se abrió al discernimiento y la razón.
Pocos saben que un día conocí la muerte y fui invitado a la resurrección para la vida futura .·.
miércoles, 1 de noviembre de 2023
De refinadores a Don Juan Tenorio.
Paseando por esta plaza donde en antaño abundaban los refinadores de cuero, hoy despierta en mi memoria – para conmemorar estos días – momentos del Tenorio. Disculpad los lítotes, no en vano, cercana está la Posada del Laurel. Y sin temerle a los diablos con guardapiés, pongamos rumbo a ella sin olvidar que el más truhan puede alcanzar la salvación, en un punto de contrición, de los brazos del amor.
Permitidme, pues parafrasear y hacer notoria memoria de aquellos lances y encuentros entre callejuelas estrechas, sinuosas y oscuras. ¡Por Don Juan!

