sábado, 22 de enero de 2011

Guadalquivir de ensueño

¡...Pues dejémonos enamorar por ese Guadalquivir!, o “baetis”, que de paso a Sanlúcar riega con remolinos de alegrías toda la vega que inunda con sus – a veces dulces, a veces salobres – aguas.

Un río milenario que embaucó a civilizaciones enteras. Tanto es así que simboliza la vida, la fuerza y el resurgir en Jaén; la fertilidad en Córdoba, envidada a buen seguro por deidades como Proserpina o la mismísima Ceres; belleza a su paso por Sevilla, la “Seuilla” de antaño, y tanto fue y es, que se entretuvo en ella para labrar y germinar una “Hispalis” en su seno y bañar una torre o admirar una Giralda; y por último es la sabiduría y bonanza que da el sosiego de una vida llena de momentos cuando allá por “Malandar” se entrega a su secreta y gran amante: la mar.

Y ahora, en baja voz, aprovechando que nadie nos escucha, confieso que el Guadalquivir me enamoró por completo desde mi niñez. Una vez que conocí sus aguas en Sevilla, en Triana y en Sanlúcar, no pude dejar de soñar con él. Un día lo surqué y decidí hallarlo en su orto y, habiéndolo conocido ya en su ocaso, decidí que fuese mi descanso eterno. Por ello, aceptad y entended que no pueda apartarme de sus orillas, de sus turbulencias y sus remansos, de sus olivos y sus naranjos. Y no puedo dejar de soñar, porque con él anhelé amores malogrados o frustrados, amores que llegarán algún día. Y cuando riega la marisma, donde se abre, sueña y antoja en sólido dueño de ella, me lega un suspiro que desde “Bajoguia” me envuelve con olor a mar.
(c)

viernes, 7 de enero de 2011

Amistad mujer-varón y viceversa

Decía Ovidio que “ofrecer amistad al que pide amor es como dar pan al que muere de sed”. ¡Y qué cierto es!

Cierto día un amigo (llamémosle ficticiamente Agustín) me decía – cuando una chica te dice que eres su amigo o su mejor amigo, peor todavía, ten por seguro que no cabe relación sentimental alguna, por más que sientas por ella. – ¡Y eso, es cierto también!



En estos casos sólo existen dos salidas, olvidarte de ella, o mantener simplemente su amistad.
Ambos casos, terribles por cierto, te lanzan a una encrucijada envolvente. Si le olvidas – cosa harto difícil, por no decir imposible y que nunca llegas a hacer – siempre estará presente en tu vida como amor platónico, aun llegada la vejez. Si te conviertes en su amigo, siempre reinará en ti la esperanza de llamar su atención algún día, y no podrás expandir tu capacidad de amar porque serás prisionero de ese caos.

Decía también Agustín – ¡Jo…, chico! ¿Por qué a la mayoría de las mujeres les gustan los canallas? ¿Por qué les gusta el truhán, el que no las aprecia, el más libertino? Se llevan toda la vida reclamando la sensibilidad en el hombre – decía contrariado por no llegar comprenderlas – y cuando uno es sensible, cultivado y está dispuesto a adorarlas, te dejan o no entras en sus planes.

– Eso sí – decía ofuscado y reacio – cuando pasan de una cierta edad, milagrosamente se dan cuenta que estas ahí, que deben dejar de lado al estereotipo del canalla y buscar abrigo y refugio en el que tiene la vida labrada en la serenidad. ¡No es justo chico!, no es justo que esto me ocurra, ¿tan memo soy? Me siento tan traicionado por las mujeres – decía lleno de abatimiento y frustración.
– Verás – dijo, mostrándome un libro – el otro día llegó a mis manos este libro “El manual de la perfecta cabrona” como alarde de lo que debe aspirar una mujer. ¡Joder que falta de rigor!, se trata de un verdadero atentado contra la razón. Sinceramente – decía desalentado – después de leer esto, siento vergüenza porque estoy comenzando a sentir rasgos misóginos. Pero chico…, estoy cansado de tantas andanadas de insinuaciones estériles, estoy cansado que siempre seamos los malos, estoy cansado de ser alineado por el hecho de ser hombre. Y luego, con una vena feminista – que eso no es malo, pero se suele usar de forma ruin – te sueltan a bocajarro “pues así nos hemos sentido nosotras durante siglos, así que tragad ahora de vuestra propia medicina”.

Llegados a este punto, a mi amigo se le notan las venas del cuello. Dentro de su amplio sentido de la razón, de lo justo y asertivo, desde una postura – comprensible quizás – de victima; estalla.

– En primer lugar quien lo dice ni ha sufrido esto, ni se ha sentido así durante siglos; así que por ese razonamiento se deslegitima. En segundo lugar, de lo que hayan hecho otros, no venga usted a culparme a mí. Cada cual es responsable de sus actos y no debo cargar con las culpas de nadie. Vamos…, es más, eso es una actitud cobarde. Se alinean en un colectivo de antaño para exigir derechos de ahora. Pero que poco sensibles son consigo mismas. Incluso se da el caso de limitar derechos del hombre para proteger los suyos, ¿pero no éramos iguales?

– Pero Agustín – le digo sosegadamente – no desvaríes. ¿Qué tiene que ver todo esto con lo que comenzamos a hablar?
Se queda pensativo y dice, dentro de su ser profundo y reflexivo, sabedor de su temperamental razonamiento – ¿Cabe la amistad entre hombre y mujeres cuando existen sentimientos?


No digo que su razonamiento sea acertado, pero convendréis conmigo, cuando menos, que es válido o lógico, dada su experiencia. Su pregunta inicial y última sigue ahí.

viernes, 3 de diciembre de 2010

La bandera española

Como hablaré de soslayo sobre “memoria histórica”, es mi intención declarar que abogo por el rescate y sepultura, conforme a sus creencias o condición, de todos aquellos españoles que, en uno u otro bando, dieron su vida en una absurda guerra civil abocada por unos, propiciada por otros.

Que conste que no defiendo ni a unos ni a otros. Tan culpable fueron los que llevaron a España a la catástrofe, como los que se alzaron en armas rompiendo todo el status democrático.

Y que conste también que no reconozco, como legítimo, el régimen dictatorial impuesto por el general Franco. Aquel régimen sólo fue legitimado por las armas, la sangre y el miedo.

Hechas estas las aclaraciones previas, entro en materia.
¿Está la solución de los problemas actuales de España en el cambio de modelo de estado? – ¿monarquía parlamentaria o república? –, ¿en el cambio de bandera?, ¿en su desintegración en pequeños estados no solidarios entre sí?, ¿o nos perdemos en culpabilizarnos, una y otra vez, los unos a los otros? ¡Pero si ya no hay bandos! Entérense todos de una puñetera vez, ¡somos una democracia en paz!

Me indigna, cuando menos, estos “históricos listos de la memoria” o “aventureros de la política” que aprovechando de forma política la tan honorable causa, la memoria histórica, usan el dolor para su rendimiento partidista (me refiero a la memoria histórica que les interesa), como también usan las banderas, obviando toda su simbología. No defiendo banderas más que la española, porque para mí la única bandera válida es la actual, la que describe nuestra actual Carta Magna. El legislador fue listo y no entró en materia de escudos, se limitó a describir los colores y formas de las franjas. Pero, a estas alturas, las cosas deben quedar claras y en el lugar que les corresponden. De un tiempo hasta ahora se ha denominado como inconstitucional la bandera española que albergaba el escudo de los Reyes Católicos, por el mero hecho que fue recuperada por el régimen anterior. Sin embargo, se permite, siembra y promociona la bandera tricolor sin ningún tipo de reparos. Pues miren ustedes por donde la “bandera del águila” no es tan anticonstitucional o inconstitucional como dicen que es. En nuestra Constitución, ley de leyes que marca nuestra convivencia, no se establece nada en cuanto al escudo de España – como he indicado antes – y sí en cuanto a la bandera. Es el artículo 4.1 – de la Constitución Española – el que define constitucionalmente nuestra bandera, que por cierto es bicolor; formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas. En ningún momento se hace referencia a la bandera tricolor, por tanto cualquier enaltecimiento de esta última es inconstitucional o NO constitucional.

Contaría yo los catorce años recién cumplidos cuando, en aquel mes de diciembre, se promulgó la Constitución de 1978. Y se hizo estando en vigor la actual bandera bicolor y aquel controvertido escudo que por cierto figura sobre el preámbulo de aquella Constitución que S.M. el Rey firmó (para los incrédulos advertiré que se conserva en el Congreso de los Diputados). Incluso cuando hice la “mili” (aquel servicio militar obligatorio que ya no afecta a nuestras juventudes) tuve que jurar bandera bajo aquella antigua insignia, hoy ya detestada. Quiero mantener clara la memoria del lector, advirtiendo que aquella insignia presidida por el águila de San Juan fue legal desde 1938 por el decreto de 2 de febrero, con sus respectivas modificaciones a lo largo de todo el régimen franquista, mantenida en la transición e incluso en los primeros estadios de la democracia (sustituida, por el actual escudo, en la ley 33/1981 y promulgada por el Real decreto 2964/1981 de 18 de diciembre).


Por tanto, siendo críticos y coherentes – y sin querer entrar en la conveniencia de monarquía parlamentaria o república, ya que ambas son de carácter democrático – podríamos decir y defender que la bandera del antiguo régimen no es inconstitucional, sólo podríamos alegar que el escudo con el águila de San Juan Evangelista, en clara referencia a los Reyes Católicos, no está dentro de la legalidad que marca el Real decreto 2964/1981. Por otra parte, sí podríamos declarar que la bandera tricolor de la  2ª República(1) es ajena a la Constitución actual. Además podríamos inferir que es inconstitucional, al estar en contraposición a la declarada en nuestra Ley de leyes, y representar y significar un modelo de estado distinto y contrapuesto al vigente.

Sólo algunos nostálgicos que se remontan más allá del treinta y seis, enarbolan la tricolor, soñando con un sistema que no funcionó, que sólo estuvo vigente desde 1931 hasta 1936/39 (durante estos tres años de guerra civil, los insurrectos fueron estableciendo su régimen conforme ganaban posiciones). Quiero recordar al lector que al restaurase la democracia, tras la muerte de Franco, y estando España en plena transición política, José Maldonado González (último presidente de la República Española en el exilio) disolvió las Instituciones Republicanas Españolas en el exilio. El fin último de la República, que no era otro más que la democracia, era una realidad. ¿Por qué, entonces, luchar contra una incipiente democracia y una más que presumible época de paz y prosperidad? No tenía sentido entonces, ¿y tiene sentido en estos momentos?

Pues bien, es ahora cuando los españoles tenemos que tomar consciencia de nuestra responsabilidad. ¡Sí!, de nuestra responsabilidad. Porque tenemos en nuestras manos una paz, un futuro, unos medios; y es nuestra obligación – rindiendo honor a todos los que dieron su vida por la democracia – hacer mejor esta España nuestra. Es el momento de romper, de forma decidida y ajena a partidismos, con todo paradigma que nos ate a lo añejo tanto por una parte como por otra. Tenemos la obligación de crear una España más prospera, más justa, más humana y más solidaria. No podemos esconder nuestras obligaciones pensando en el pasado, y mucho menos en que otros harán el trabajo, todos tenemos que luchar por nuestro presente y nuestro futuro. Los políticos desde la honradez en sus responsabilidades; los empresarios, creando y apostando por un tejido empresarial y por el empleo; los trabajadores, siendo eficaces y responsables en sus cometidos, adquiriendo una formación que los haga altamente competitivos; la banca, siendo sensible y consecuente con los intereses del Estado. Es un ejercicio de responsabilidad que nos toca hacer al unísono, sin olvidar que todos debemos solidaridad a los sectores más desfavorecidos, y que no podemos abandonarlos en este recorrido. Y este debe ser el significado de nuestra bandera.




(1) La bandera de la 1ª. República era la misma que la actual. La bandera de la 2ª. República no tiene un origen claro establecido, más que algunas suposiciones sin rigor válido, heráldico o histórico.



Safe Creative #1011257930544

lunes, 23 de agosto de 2010

Cacarear y lanzar paja al viento.


Leo en la prensa de hoy que otra vez el PP, en voz de Rajoy, “lanza paja al viento”. Ahora se despacha con lo que él haría si llegase a la Moncloa, dando por hecho que todo sería bueno y hasta positivo. Enumera una serie de medidas en los ámbitos fiscal, administrativo, energético, judicial, laboral, educativo, presupuestario y financiero si llega a gobernar. Critica al actual Ejecutivo – del que no voy a hablar para no ensuciarme de barro – de sus dualidades y “no saber hacer”.

Mire usted Mariano, si como usted mismo dice, "la situación actual requiere un cambio total porque no se puede estar mucho tiempo con un Gobierno que no sabe lo que quiere hacer"; lo que debiera llevar a cabo su grupo parlamentario, el Partido Popular, es presentar una moción de censura junto con un plan de gobierno que convenza a la Cámara. Esto sería un ejercicio democrático, valiente y responsable de la política. Pero mencionar ocho puntos de su posible, presumible e hipotética actuación, sin matizar nada es “cacarear” y “lanzar paja al viento”.

Ya a finales del 2009, nos sorprendió usted con aquello de que “no descartaba una moción de censura, y que tenía los votos necesarios para ella”; y sin embargo no hizo nada. Si la credibilidad de Rodríguez Zapatero es nula, ¿en qué niveles cree usted que está la suya?, ¿por qué no ejerció esa responsabilidad política?, ¿o es que realmente no tenía esos apoyos? Usted tiene unas funciones y responsabilidades como oposición, y entre ellas está la de velar por los intereses de los españoles. Si el Ejecutivo está fracasando y su grupo parlamentario tiene la formula mágica para solucionar esta grave crisis, ¿por qué sigue ahí escondido? ¡Ojo!, que no crítico sólo su posicionamiento y el de su partido, sino el de todo el arco parlamentario, que con su pasividad protege y da cuartel al peor y más dañino gobernante que, bajo mi punto de vista, ha tenido España en estos dos últimos siglos.

¿Cuánto tiempo necesitará España para recuperarse de este desaguisado?, ¿cuántos despropósitos seguidos?, ¿cuántas economías familiares dañadas y hundidas?, ¿cuánta miseria generada? Y todo ello debido a una crisis ambientada en círculos financieros, a la que ni Gobierno ni Oposición (y al mencionar Oposición no me refiero sólo al PP, si no a todos los grupos distintos al PSOE que pueblan la Cámara) hacen frente con medidas contundentes y definitivas. Claro está, que mientras haya un pueblo sufridor que se eche a sus espaldas los desaciertos de algunos “aventureros de la política”, nada cambiará.

Quizás usted, don Mariano, lo que pretende es que sea el Pueblo el que aparte al sr. Rodríguez de la Moncloa; y que le dé a usted la plena potestad para gobernar y hacer a su antojo. Sin embargo, para conseguir llevar adelante una moción de censura, además de presentar un plan de gobierno viable y convincente, es necesario saber pactar con el resto de grupos. Y esto es lo que el PP está demostrando no saber o no querer hacer.

Hace unos días, en un café virtual, alguien con una mentalidad libre, recordaba “la Pepa”. Sí, don Mariano y don José Luís, aquella Constitución de 1812. Y mencionaba su artículo trece que habla del objeto del Gobierno. Ya por aquel entonces el objeto del Gobierno era “la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen”. El resto, créanme es “cacarear” y “lanzar paja al viento”.

lunes, 12 de julio de 2010

Esa España independentista que grita los goles

El sábado, en Cataluña, políticos y “españoles catalanes” se echaban a las calles para protestar y manifestar su desacuerdo por la sentencia del Tribunal Constitucional, en lo concerniente al estatuto catalán (no voy a entrar a opinar sobre la perversidad y oportunismo político de la acción, al cuestionar a este órgano). Pedían independencia, su derecho a ser independientes de España. De forma visceral conculcaban el derecho del pueblo español a decidir. Cataluña es parte de España, y no sólo a ellos les concierne el derecho de declarar aquel trocito de territorio nacional como independiente; eso es algo que nos compete a todos y cada uno de los españoles. Paradójicamente, el domingo, en la misma Cataluña se enarbolaban masivamente banderas españolas, con el gol de Iniesta y la proclamación de la “Selección Española” como campeona del mundo. ¿Quién está confundiendo al pueblo catalán?, ¿una selección fraguada desde el trabajo bien hecho o la agonía y ambición personal de políticos “aventureros de la política”?

Sería buen momento para que los políticos aprendiesen la metáfora de una Selección, en España hay que trabajar unidos, obviando colores e intereses partidistas, y con un único objetivo: el Pueblo.

martes, 22 de junio de 2010

¿Quiénes son los masones?

Una Orden borrada de España durante 49 años, la represión y una propaganda agresiva acabaron con ella. Desde 1985, y rodeados de una leyenda negra que aún perdura, hasta nuestros días, están extendiendo su estructura de logias por doquier. Los masones. ¿Quiénes son los masones?, ¿qué hacen?, ¿a qué se dedican?, ¿qué hay de cierto en aquella leyenda negra?, ¿de dónde su secretismo?

Podríamos remontarnos a la Edad Media, a un monasterio germano, para alimentar la idea de los principios de la masonería. Allí, un grupo de hombres píos, fueron cultivados en materias elementales para la época como el conocimiento de las estrellas, las artes, la geometría, la física, etc. Podríamos creer que estos hombres fueron el germen de una hermandad de constructores. Constructores de catedrales y castillos, sistemas defensivos y góticos volúmenes. Canteros/constructores que enlazaron el conocimiento con el espíritu y las virtudes. En esa época, cuando todo estaba sujeto a un sistema feudal, al dominio de la Iglesia Católica, y existía la obediencia y pertenencia al sistema medievo-señorial, los masones (maçon en francés) disfrutaban, como hombres libres, que eran, de la libertad para viajar sin limitaciones ni sometimiento alguno. Viajaban de una logia a otras ubicadas en distintas ciudades o países, para prestar sus servicios y adquirir nuevas experiencias y conocimientos. Y hasta incluso pactaban sus salarios, algo inédito o poco habitual en la época.

Sus logias o talleres, donde se trasmitía este conocimiento, y donde se planificaba el trabajo diario de la obra, era un lugar seguro y apartado de toda intromisión. Con un especial celo mantenían en secreto aquellas enseñanzas que se iban transmitiendo sólo a los aptos, a aquellos que eran considerados dignos y fiables de recibirlas. De la misma forma, la admisión de sus miembros guardaba unas diligencias extremas y recelos propios. Se pretendía no enturbiar la avenencia y fraternidad existentes dentro del grupo humano. Su cometido, la construcción de castillos, catedrales, etc., se alargaba en el tiempo, y la relación existente entre sus miembros llegaba a ser entendida como de entre hermanos.

Muchos, entre ellos incluso masones, han querido ver, en esta Orden, rocambolescas reminiscencias de épocas tan lejanas como la egipcia o maya. Sólo son conjeturas, nada es demostrable. Incluso la masonería actual, nada tiene que ver con aquella que comenzará sus andanzas allá por el siglo X. Sólo quedan quizás dos elementos importantes: sus símbolos y su carácter iniciático.
Paralelamente a los inicios de la Burguesía, desaparece la necesidad de crear grandes sistemas defensivos, ya no son tan necesarios como en el pasado, las estrategias de guerra han cambiado; y por su parte, la Iglesia y el cristianismo aminoran gastos en catedrales y monasterios. Los masones “operativos” están avocados a la desaparición. Pero comienza a emerger otro tipo de masonería, la “especulativa”.

Existe una vasta teoría que mantiene la posibilidad que con la caída del Temple, en 1312, muchos de sus miembros recalasen en la Hermandad de los Constructores. Siendo reconocidos como tales, serían hombres libres para poder viajar por toda Europa y allende de sus fronteras. Los miembros no combatientes de esta Orden religiosa-militar, habían creado una extensa red socio-económica, quizás el primer sistema bancario europeo; así pues, tenían intereses que administrar y mantener. El propio rey francés, Felipe IV, impulsor de la disolución del Temple, mantenía una fuerte deuda con ellos. Por otra parte, los templarios, debido a sus largas campañas en Oriente y Tierras Santas, habían – con toda probabilidad – asimilado conceptos y culturas ajenas a la tradicional judeo-cristiana que imperaba en europa. Una nueva visión cultural más amplía, incluso, y por qué no, impenetrable y reservada sólo a los iniciados, como quizás los esenios. Ese conocimiento, llamémosle esotérico, y su ritualidad militar, es posible que fuese fundiéndose con la masonería con el trascurrir del tiempo. ¿Qué similitudes guardan las supuestas ceremonias secretas de la iniciación de la Orden creada por Hugo de Payens, y el ritual masónico actual? Toda una cuestión que divaga entre la hipótesis y la fantasía. Nada es demostrable.

Pero entonces, ¿dónde o cuándo se origina la masonería actual, la que conocemos como francmasonería?
La Gran Logia de Edimburgo conserva sus archivos completos desde 1599. En ellos se descubre el término “masones adoptados”, haciendo referencia a personajes de la alta sociedad – aristócratas del saber – que apasionados por el arte y las formas constructivas, eran admitidos en el seno de las logias. Es de señalar que esta nueva clase, era quienes financiaban los edificios religiosos y profanos. Entre ellos se encontraban mercaderes, abogados y miembros relevantes de la sociedad. A principios del XVIII, decrece de forma importante la actividad de este gremio, comienzan a desaparecer muchas logias. Para las construcciones de la época ya no es necesario el aporte del gremio de canteros y constructores. Ya hay nuevas técnicas y conocimientos, sobre todo proveniente de las academias de arquitectura italianas. Las logias comienzan a quedar en manos de estos “masones adoptados” y su actividad es más especulativa que operativa. Es entonces cuando, en Inglaterra, empieza a fraguarse las bases de la masonería actual, con las Constituciones de Anderson en 1723. De ahí a nuestra época, todo es imaginable: expansión.


¿Cuál es la finalidad de la masonería?
El jesuita Pedro Álvarez Lázaro la define como escuela del ciudadano, en su libro editado por la Universidad Pontificia de Comillas. Una proclamación de la razón, podríamos extraer de una de las publicaciones de Javier Otaola. Otros autores la describen como “una no desdeñable corriente de ideas”. Dentro de la propia masonería, hay quien la hace portadora de una filosofía educativa de la humanidad, como un vivero de ideas vanguardistas, capaces de vivir un presente pensando en un futuro. Las definiciones más oficiales la encuadran dentro de una filantropía esforzada hacia fines nobles.
Los masones, amigos de la razón y alejados de todo dogmatismo, estudian y debaten todo lo humano, apartando la religión y la política que al fin y al cabo son temas tan incendiarios como de difícil consenso. Muchas veces se ha tachado a la masonería de anticatólica, sin embargo, y dándole la vuelta a la tortilla, ¿por qué no plantear una posible tendencia antimasónica de la Iglesia Católica? Quizás al cuestionar o razonar, la masonería, los dogmatismos y las imposiciones, la Iglesia vea en ese hecho una amenaza. O quizás se deba al uso que se hace, de forma simbólica dentro de la Orden, de la figura del Creador o principio creador. La Iglesia puede llegar a observar, en la masonería, una concepción equivocada de la divinidad que choque con sus principios. En este caso se estaría encuadrando a la masonería como una religión; y puntualizamos y advertimos que no lo es. Pero es éste un tema digno para elaborar reflexiones más filosóficas e incluso teológicas. Así pues lo dejaremos para un foro más específico.

La política, ha sido otro de los estamentos en los que se ha ubicado a esta Orden discreta que no secreta. Y es cierto, ha habido y habrá políticos masones, igual que los ha habido y los habrá católicos, protestantes o ateos; o de uno u otro equipo de futbol, o de uno u otro oficio. Es de reconocer que no es mera coincidencia que la divisa enarbolada por la masonería, sea la misma que la de la Revolución Francesa: “Libertad, Igualdad, Fraternidad”. Y tampoco vamos negar la influencia que la masonería ha tenido en la Sociedad, creando ideas y corrientes. Sólo tenemos que buscar en Internet, y encontraremos gente ilustre entre los masones como son los casos de:

Antonio Machado
Diego Martínez Barrio
José de Espronceda
Baldomero Espartero
Isaac Peral
Miguel Cabanellas
Juan de la Cierva
Luis Daoiz
Giner de los Ríos
Francisco Milans del Bosch
Ortega y Gasset
Santiago Ramón y Cajal
Ramón Franco
Winston Churchill Alcalá Galiano
Mario Moreno (Cantinflas)
Wall Disney
Napoleón Bonaparte
Simón Bolívar
Alejandro Dumas
Henry Ford
Gerald Ford
Benjamin Franklin
Clark Garble
Wolfgang A. Mozart
George Washington
King Gillette
...

¿Cómo se organiza actualmente la masonería?
La masonería actual se agrupa por logias o talleres, compuestos por un número limitado de miembros, y estos a su vez se diferencias en tres niveles o grados (aprendices, compañeros y maestros), y pueden reunirse bajos diferentes ritos. Los más extendidos son el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, el Rito de York, el Rito Francés, el Rito de Memphis, el Rito de Emulación, y otros tantos que componen una pluralidad tan amplía como concepciones masónicas pudiera existir. Las logias a su vez se agrupan en Obediencias o Grandes Logias. En España, actualmente, y desde 1985, la masonería se está extendiendo. Aunque treinta y cinco años pudieran parecernos un tiempo importante para su expansión, las reticencias de la propaganda adversa aún tienen sus efectos. Pero los paradigmas, cada vez, se van partiendo con mayor celeridad. Faltaríamos a la verdad si admitiésemos que sólo hay una masonería o francmasonería como también suele denominársela. Hoy por hoy podemos distinguir varias corrientes. Dentro de nuestro país, las Obediencias que poseen mayor estructura de logias son la GLE (www.gle.org) y la GLSE (www.glse.es).


Los masones lo son por su propia voluntad. Incluso para pertenecer a una de sus logias deben pasar por una serie de pruebas, a modo de selección. A priori, nadie está excluido, pero se persiguen unas virtudes elementales, como por ejemplo no tener asuntos pendientes con la ley; ser libres, no estando sujetos a situaciones que coaccionen sus actos y pensamientos; y en algunas Obediencias se le puede llegar a exigir la condición de creyentes.
Entre sus obligaciones destacan la de guardar silencio sobre los tema tratados dentro de las logias; trabajar en su perfección interna; y cumplir con unos Estatutos Generales que no tienen mayor importancia que el del funcionamiento interno.

La propia masonería se define hoy como una asociación universal de índole filantrópica, filosófica y progresista. Donde se ensalzan valores como la búsqueda de la verdad y la moral, el estudio de las ciencias y las artes, la caridad, los deberes para con la familia, la tolerancia religiosa, pretendiendo mejorar la condición social del hombre mediante lazos de solidaridad y por todos los medios lícitos a su alcance. Legalmente, la masonería se configura como una asociación. Sus normas o estatutos están registrados, no son secretos, y su financiación tampoco lo es. Las logias y las obediencias se alimentan económicamente de las aportaciones de sus miembros, que no van más allá que la de cualquier club o carnet de fútbol.

Las pasiones que antaño pudieron provocar, estos herederos ilustrados de aquellos canteros medievales, han quedado diluidas. Los caminos de la francmasonería son más serenos. Todos los que se interesan y analizan las distintas corrientes masónicas y su universalidad, la estudian como una necesidad de sacralización al hombre en sí.
Muchos habrán sido, durante todos estos siglos, los equívocos y desviaciones de la francmasonería, pero los rituales iniciáticos han conservado su espíritu de sacralización que el mundo actual añora y comienza a valorar. Aunque fragmentados, hay grandes tesoros espirituales que descubrir en sus tradiciones por medio de su herencia simbólica y la pureza que guardan.

Los símbolos masónicos pueden convertirse, hoy en día, en una vía para hallar la obra oculta que reside en el corazón del hombre. Quizás convenga olvidar las voces poco displacientes y escuchar lo que los símbolos, que tanto nos ofrecieron en su día, nos quieran decir hoy. Afrontemos una realidad: que la Orden de los Canteros Libres ha superado la prueba de los siglos.

miércoles, 31 de marzo de 2010

EL PRECIO DE LA DEVOCIÓN


En “La Crónica Urbana” de abcdesevilla.es del 31 de marzo de 2010 aparece un articulo sobre el precio, “coste económico”, de participar en una procesión de Semana Santa. En el mencionado artículo se espeta sin más que “realizar la estación de penitencia tiene una recompensa personal pero también un coste económico”. Según la UCE, lo estima en 150 €.

“El precio de la devoción”. Se me antoja simpática y oportunista o demagógica la expresión, y máxime en época de crisis. Todo tiene su precio, evidentemente, hasta la defensa de nuestros derechos. Por ejemplo, asociarse a una asociación en defensa del consumidor tiene su coste, siempre hay costes que cubrir. Pero las hermandades de cofradías de Sevilla no son sólo ese cortejo que creyentes y no creyentes, partidarios y detractores, agnósticos y confesos, vemos y disfrutamos o sufrimos una vez al año. Las hermandades, al menos las Sevillanas, son mucho más que todo eso. Su labor durante el año es encomiable. Hay que vivirlas y arrimar el hombro para sentirlas. No vale con estar presente una vez al año, unas horas, ellas son un día a día. En las hermandades sevillanas, además de culto, existen otras actividades que quedan al margen de lo popular, de lo que todos vemos. ¿Cuánta caridad oculta?, ¿cuántos sentimientos?, ¿cuántas lágrimas derramadas?, ¿cuántas tradiciones?, ¿cuántos recuerdos…? Cuantifiquemos todo ello, ¿ciento cincuenta euros?

En el articulo referido se especifica además que “…La UCE señala que este «mercado cofrade no conoce límites» ni en el comercio tradicional ni en el virtual, ya que las nuevas tecnologías han propiciado las tiendas en la red con una oferta ingente, variopinta y a veces pintoresca de productos de todo tipo”. Pero en este mundo de Dios, todos ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el suyo. ¡Ahora bien!, visitemos la web de la UCE, en ella se puede apreciar, en el apartado “ASOCIATE”, cómo nos invitan a asociarnos a ellos sin indicar, de forma clara, el precio concreto. Para ello debemos aportar previamente nuestros datos antes de recibir una información concisa. Viene a decirnos prácticamente: “…dame tus datos y ya me pondré en contacto contigo…”, ¿eso es conocer límites? En fin, especulaciones sin más que no quiero calificar.

Volvamos a los costes cofrades. Papeleta de sitio, capirote nuevo, túnica, cíngulo o esparto, zapatos o sandalias, guantes y estampitas, son meras escenificaciones. No todos los años hay que comprar capirote, los hay que perduran año tras año. El atuendo nazareno se compra una vez y se “amortiza” durante muchos años. La papeleta de sitio, la cuota de hermandad, las limosnas…, son una realidad, pero ¿cuántas obras de caridad se cubren al año? Muchas hermandades Sevillanas, dedican alrededor de un 70% de su presupuesto, o más, a obras de caridad durante todo el año.
Cualquier hermano que sienta, quiera y necesite realizar su estación de penitencia; si por problemas económicos no pudiere afrontar estos gastos; sólo tiene que hacerlo saber a la mayordomía de su hermandad: todo quedará resuelto.

He dicho.


Articulo de referencia en ABC:
http://www.abcdesevilla.es/20100331/nacional-sevilla-semana-santa/precio-devocion-201003310824.html
Web de la UCE:
http://www.uniondeconsumidores.info/php/asociate.php