lunes, 27 de febrero de 2017

De preferir, prefiero...





De preferir prefiero...
Fenecer viviendo en el campo,
por dehesas verdes teñidas de colores,
de hierbas y de pasto,
por donde libre corren y ramonean
ciervos, jabalíes y toros bravos.
¡Yo he andado entre ellos!
Siguieron en su quehacer y yo con mis pasos,
acompañantes solitarios de una naturaleza entendida.

De preferir prefiero...
Olvidar las durezas y engaños,
de quienes jugaron conmigo, y de los que jugué con ellos.
Es un momento de pactos,
en la memoria yo os borro y vosotros me borráis.
Y el viento se llevará como polvo el pasado,
que no hay mayor sonrisa
que olvidar el pasado no deseado;
mirar otros ojos y aventurar un futuro lleno de encantos.

De preferir prefiero...
No oír más quejas de poetas rotos y músicos desesperados,
ni aquellas poliédricas personalidades de ángulos y aristas desbastados.

Porque
de preferir prefiero,
sólo ir de su mano, aquí está la mía.
Y ahora anhelo la suya en este atardecer de la vida.

Porque de preferir, te prefiero.


viernes, 6 de enero de 2017

España Dividida. La Guerra Civil en Color.



Hoy os traigo una serie que quizás sea controvertida: España Dividida. La Guerra Civil Española en Color.

Muchas han sido las verdades y mentiras que se han contado sobre la Guerra Civil española. Los que la ganaron idearon una verdad – la suya –, con el tiempo, los otros buscaron la revancha plasmando una guerra y posguerra en versión distinta – su verdad –. 


¿Qué verdad sabemos o nos contaron?

Recuerdo, años después de la muerte de Franco – cuando terminaba los estudios de EGB – a mediados de 1978 un profesor nos dijo: “…la historia, la verdad no se sabrá en los próximos años. Si antes nos disfrazaron la verdad, ahora la teñirán de otro color. La realidad se sabrá dentro de cuarenta años; para esa época ya no estaré, pero vosotros sí la conoceréis”.

Después de cuarenta y un años de la muerte del dictador, este documental refleja una de las realidades más asépticas contadas. Ni los autollamados “nacionales” ni los denominados “republicanos” tuvieron la verdad absoluta; en ambos bandos se ejecutaron hechos terribles, juicios sumarísimos e incluso asesinatos en nombre de España y la libertad sin juicio previo. Los “y tú más” tan oídos hoy en día ya se dieron en aquella época. Políticos de uno y otro bando engendraron el odio de unos españoles contra otros.


¿Qué originó la Guerra Civil?, ¿una España dividida por la incultura?

La guerra se coció años atrás, no fue algo repentino. Un rey y unos gobernantes de espalda a la realidad de un pueblo, Cataluña como un problema de oportunismo político, una izquierda más revolucionaria que republicana, unos militares con el concepto de salvadores de la patria.

¿Se repite la historia? Los españoles nos merecemos conocer la historia real, para no repetir los mismos errores y horrores.

Quizás algunas de las cosas que veamos y escuchemos en este documental nos resulten poco agradables, conocidas o paralelas en la España actual:

o   El conflicto catalán.
o   La abolición de toda ley hecha por el signo político contrario.
o   Una izquierda moderada unida a una revolucionaria (el Frente Popular).
o   Los populismos.
o   Ideas revolucionarias (antisistema) que no funcionaron.
o   Un PSOE dividido entre revolucionarios y moderados.
o   Una derecha derrotista.

Lo cierto y patente es que parte del conflicto fue debido a la ineptitud política, otra parte fue participada por unos militares – muy distintos al concepto actual – que se creyeron salvadores de la patria,  y para finalizar la triada: la incultura popular.

En aquella España se dieron muchas circunstancias contradictorias. Dos ejemplos claros fueron:

a)    Militares republicanos aliados con monárquicos, el ejemplo estuvo en Mola y Franco. El primero, el instigador de toda la trama golpista, era republicano; mientras que el segundo, uno de los últimos en conjurarse con los insurrectos, era monárquico.
b)    Los partidos de izquierdas eran más revolucionarios que republicanos, incluso aquellos que hoy gritan ¡republica!, ¡republica!, ¡republica!


Una lección que podremos aprender de este documental:

Españoles, perdonad, pero no olvidad.
Aprendamos para no repetir.


Os dejo los enlaces de los tres capítulos que componen esta serie, así como el making off.



La serie: España Dividida. La Guerra Civil en Color.


Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

The making off



martes, 20 de diciembre de 2016

Don Pedro I ¿el Cruel o el Justiciero? (la serie)


En este largo periodo de convalecencia obligada e inmovilizada os traigo una serie que emitió RTVE en 1989. Consta de diez capítulos, de unos cincuenta minutos de duración. Pero antes os adentraré en el personaje.


Es don Pedro una figura mítica de la Sevilla con encanto que ha pasado, con los siglos, a formar parte de su leyenda. 
Unos, lo partidarios de los Trastámaras, lo llamaron el cruel; otros como Felipe II, el justiciero. Carlos Ros, en su libro “Doña María Coronel, el amor imposible de Pedro el Cruel”, lo califica como el “Enfermo”, y aprovecha para desmontar la persecución de leyenda contra esta dama sevillana, por parte del rey; es más desmitifica el hecho de que ella – doña María Coronel – quemase su cara con aceite hirviendo para disuadir el supuesto enamoramiento del monarca.

Yo más bien digo, que don Pedro cayó en la ingenuidad de un joven de dieciséis años. Fueron la época y el entorno, cruel con este joven rey. Su propia madre, la que ordenó matar – por celos – a la madre de sus hermanastros, y éstos se aliaron contra el rey legítimo de Castilla y León. Perdonó traiciones tantas veces como pudo, hasta que quedó convencido de la maldad de una Corte alejada de él.

Intentó reinar y legislar en justicia. Pensó más en beneficiar a campesinos, menestrales y a los burgos que  a la alta nobleza, a quién siempre tuvo en contra por este hecho. Estableció el salario mínimo, el derecho al descanso y a elegir señor (patrono), protegió a judíos y musulmanes...

Amó con locura a doña María de Padilla – toda una reina para Castilla –, el único reducto de sinceridad, templanza y amor que tuvo. Se dice que en su vida hubo muchas amantes y amoríos; leyendas, todas, forjadas por sus contrarios – los Guzmanes – capitaneados por su hermanastro, don Enrique, al que unos le llamaron el Trastámara, otros el de las mercedes, y yo le llamo el envidioso. El envidioso, sí, porque envidió la legitimidad y heredad de la corona de su hermano, así como sus virtudes.

No os canso más con palabras. Os dejo los enlaces de la serie prometida. Disfrutad.



La serie: Don Pedro I el Cruel


Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X


lunes, 19 de diciembre de 2016

Echegaray, ¿un olvidado cultural?



Este año hemos celebrado el cuarto centenario de la muerte de Cervantes, de William Shakespeare, de Inca Garcilaso de la Vega o incluso el quinto centenario de la muerte de Fernando el Católico. También ha sido el centenario de los primeros juegos olímpicos, el de la muerte de Rubén Darío, el 30 aniversario del accidente de Chernobil, ¡y el año internacional de las legumbres! 


Somos de esos países de sangre caliente que abrazamos y celebramos aquello que nos ponen por delante, somos una raza de memoria corta, olvidamos pronto y nos gustan los faustos. Este año se nos ha quedado atrás aquel señor, de grandes bigotes, que aparecía en los billetes de 1.000 pesetas, el polifacético José Echegaray Eizaguirre; pero claro, éste es incómodo de recordar por lo crítico que era. Sin duda, una de las celebridades dignas de elogio y de ser tenida como ejemplo vital de un país avanzado. Fue político monárquico y republicano, dramaturgo, físico, ingeniero de caminos y matemático; y brillo en todas sus facetas. Fue crítico allá donde estuvo, e introdujo en nuestro país unas matemáticas más modernas y adaptadas.


Mientras olvidamos a esta gloria notoria, exigimos y reclamamos cultura sin la menor exigencia a nosotros mismos. Sólo tienen que salir algunos títeres como los de “la ceja” o los lloricas del “IVA cultural” diciendo lo mal que lo hacen los políticos, o los nuevos demócratas de la Ilustración parafraseando, a lo Voltaire, aquello de “Proclamo en voz alta la libertad de pensamiento y muera el que no piense como yo”.

En contra de lo que se nos diga – recomiendo no creerse nada e investigar –, en España se cuida la cultura, la formación y la enseñanza. El IVA de un libro está en el 4%, frente al 21 % del alcohol para las “botellonas” de nuestros jóvenes. Nuestro Estado gasta el 9,52% del gasto público en educación (1), muy por encima que Italia o Alemania y muy cercano al 9,74% y el 9,58 de Francia o Japón, respectivamente. Con respecto a nuestro PIB esto supone un 4,55%, por encima del 3,82% de Japón y el 4,14 Italia y muy parejo al 4,95 de Alemania. Sin embargo nuestros resultados de competencia según el informe PISA (2) nos dejan en una posición media-pobre. Si nos comparamos a Japón, somos unos incultos. Y no hablemos de comunidades autónomas. En mi querida Andalucía, después de 35 años de régimen socialista – elegido democráticamente – aún seguimos a la cola cultural de España. Y no es por inversión ya que esta comunidad es la que más ha gastado en estos últimos cinco años; concretamente, en el 2016 (3) algo más de 6.809 millones de euros.
Y ante las cifras me cabe pensar, dudar y plantear otras posibilidades distintas a la de la falta de inversión. ¿No habrá una falta de motivación o de cultura del esfuerzo?, ¿de eficacia?, o ¿pueden ser debidas, nuestras carencias, a una deficiente gestión o desconocimiento en el cómo ejecutar los proyectos educativos?

A mí, personalmente, me gusta más el ejemplo de un Echegaray que el de políticos de banquillos de juzgados, o de aquellos héroes de pantallas que se olvidan de tributar como los mesis, los ronaldos o los Wyoming (4) o esos famosillos que se buscan las argucias para – llamémosle así – dejar de contribuir al beneficio de todos. Protestábamos de la política del pelotazo de otras épocas y seguimos anclados en ella. ¿Somos un país de olvidadizos o de hipócritas?, ¿o somos poco críticos y exigentes? 

¿Por qué olvidamos a estos grandes exponentes culturales?




jueves, 25 de febrero de 2016

Una lección para no olvidar.


Al ver este video he recordado a aquellos “progres” que a veces se ríen y miran con desprecio cuando alguien habla de honor, catalogando de añejo o ñoño ese concepto. Pues honor es una cualidad moral que lleva consigo el cumplimiento de los deberes respecto a nuestros iguales y a nosotros mismos. El honor en línea directa con la dignidad – cualidad de ser merecedor de algo – nos obliga como persona a luchar contra toda injusticia, incluso – a veces – contra nuestras propias leyes hechas de forma fraudulentas por políticos poco honorables.
 
Toda ley debe preservar la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad del Pueblo. Si cualquier gobierno – de la índole que sea – fuese en contra de estos principios, el Pueblo tiene el sagrado derecho y deber de reformar o abolir esa ley, e incluso de derrocar a ese gobierno o forma de gobierno, si produjesen abusos y usurpaciones. (Este párrafo es un parafraseo, en parte, de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, en 1776)

Y yo me pregunto dos cosas:
Una.- ¿Por qué se hacen y permiten leyes que nos diferencian?, ¿por qué permitimos que nuestros legisladores y nuestras CC.AA. nos hagan distintos a vascos, catalanes, andaluces, gallegos…? Nuestra Constitución, en su artículo 14 dice: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

Dos.- ¿Por qué nadie reivindica el artículo 13 de la mencionada “Pepa” (Constitución española de 1812), que dice: “El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bien estar de los individuos que la componen”? (extraído literalmente del facsímil de la Constitución Española del 12 de marzo de 1812)

En España se aprueban leyes que discriminan que nos hacen diferentes, vulnerando el artículo 14 de nuestra Constitución. Incluso se apela, con un claro eufemismo, a la discriminación positiva. Toda discriminación por definición es un acto de desigualdad.
También se aprueban leyes que no sólo se apartan de la felicidad del Pueblo, sino que generan infelicidad, pobreza y pérdida de bienestar y futuro.

Sentado en la mesa pétrea de los juramentos, en la cueva de los pensamientos, me pregunto: ¿debiera el Pueblo destituir a esos políticos, e incluso a los de la “nueva casta” que pretenden ocupar el sillón del adoctrinamiento, conculcando nuestra libertad de pensamiento? ¿Debiera el Pueblo crear su propia Constitución? Si no lo hiciere, si admitiese estas desigualdades e injusticias jugando el papel del avestruz, ¿estaría faltando a su deber, a su honor?

miércoles, 3 de febrero de 2016

Maldades del destino.




Hace dos semanas en un almuerzo con dos amigos, en un conocido parque empresarial, mientras hablábamos de lo humano y lo divino en el mundo de los negocios, surgió una pregunta: ¿qué ocurriría si el PP apoyase en el debate de investidura la opción de Pedro Sánchez, si éste fuese designado para formar gobierno?


Múltiples fueron las conjeturas, pero quédense con esta:

Si el PP apoya a Pedro Sánchez, el PSOE no se vería obligado a pactar con el incómodo Podemos. Podría llegar a pactos puntuales a izquierda y derecha durante la legislatura. El PP quedaría laureado como un partido con visión de Estado que antepone el bien de la nación al suyo propio. Toda una bofetada sin manos para Pedro Sánchez.

Amén del sonrojo socialista, aunque parezca una salida airosa para el PSOE, puede convertirse en una estrategia de aniquilamiento. Una pinza de oposición entre PP y Podemos desgastaría al partido socialista de tal forma que Podemos podría fagocitarlo.  

¿Alguien recuerda la pinza que según pregonaba el PSOE, ejercieron PP e IU en el Parlamento Andaluz hace unos años?, ¿alguien recuerda el debilitamiento que sufrió Manuel Chaves? ¡Y eso que por entonces no existía Podemos!

viernes, 1 de enero de 2016

"Arrieros", son días de regalos.


Son días de regalos y hoy os traigo uno. Uno que os abrirá los sentidos. Aquellos que me conocéis, sabéis que cuando os invito a un sendero ya lo he recorrido con anterioridad. Esta vez no es un sendero, pero sí os emplazo en la sierra, concretamente en Linares de la Sierra (Huelva). En esta ocasión os traigo una buena mesa. ¿Habrá mayor regalo para regalarse a uno mismo que degustar los sabores de la tierra, sabores mimados por las expertas manos del amor a la gastronomía?

Hoy os hablo de “Arrieros”. ¿Cómo os lo defino? No sé si llamarlo restaurante o mesón, os lo confieso. Quizás, la mejor definición sería “armonía”. Es un espacio que guarda la armonía entre sabores, olores, colorido, el trato, sensaciones que te transportan a la tranquilidad de una tarde parda y fría de invierno, o a la de una tibia tarde clara de marzo – cuando casi es primavera – y respiras plácido apartado de todo lo mundano.

En el aire flota aromas de albahaca, hierbabuena, eneldo, perejil o cilantro, pareciese como si la abuela recién las arrancase de la maceta. Productos sacados de la tierra, de su propia huerta a veces, o la de algún vencino. Un pretil, una pared encalada, una ventana, un patio sereno, una chimenea y una luz apropiada.

Luis Miguel y Adela, se encargarán de regar placeres culinarios en el ánimo del comensal. Así que dejaros seducir por el entorno, los sabores lentos y la buena mesa.