lunes, 25 de mayo de 2020

"SALIMOS MAS FUERTES" o el bálsamo de Fierabrás.



Comprar cabeceras y portadas de periódicos tiene un nombre: propaganda. Cosa que sabe hacer muy bien este gobierno de un presidente que miente y ya sin credibilidad dentro y fuera de nuestras fronteras, y de un vicepresidente con perfil de sheriff malo y violento que prefiere - son palabras suyas - la propaganda a la cultura.


"SALIMOS MAS FUERTES", no sólo es un eufemismo cruel, sino que suena a psicopatía. Con los muertos que llevamos a nuestras espaldas, tienen la poca vergüenza de querer anestesiarnos con propaganda. ¿Quién tiene arrestos para mirar a la cara a los familiares de tantos fallecidos y decirles: "salimos más fuertes"?, sólo un psicópata.

Con una economía en indices inferiores a la posguerra y paralizada e incierta, con los parados que hay, con las colas en comedores sociales que vemos, con las empresas y autónomos que tienen que cerrar... ¿Quién les dice, mirándole a los ojos, a toda esa gente: "salimos más fuerte"? Sólo puede hacerlo un psicópata, alguien que no sienta.

Jamás podremos recuperar a los fallecidos, ni los duelos no vividos, ni estos días robados. Pero tenemos la oportunidad de honrar, a partir de ahora, todos y cada uno de los días que nos quedan para que la Justicia - pilar fundamental de la democracia - prevalezca y se cumpla; y que nuestro trabajo y esfuerzo sirvan para hacer un país más justo y fuerte, donde jamás un político pueda manejarnos, utilizarnos y tratarnos como seres inferiores, desprovistos de intelecto y voluntad.


Es el momento de apretar los dientes, llorar lo que tengamos que llorar y echar a patadas a todos esos políticos que se han convertido en alimañas carroñeras que lastran nuestro futuro con su industria política. Así que hagamos lo mismo que con el gallo de Morón (*), no tengamos reparos o pudor, ellos no lo tienen, y nosotros tenemos la obligación de ejercer nuestros derechos. Su actual poder es nuestro, y recordad que somos soberanos.



De PolíticaTM






(*) Parte de mi sangre proviene de Morón de la Frontera, y allí existe la leyenda del Gallo de Morón. Un día los morenenses, allá por el año 1500, cansados de las bravatas de un juez (funcionario público) que con sus desafíos atemorizaba a todos, decidieron dejarlo completamente desnudo, lo apalearon y lo echaron del pueblo. Tuvo que irse sin plumas y cacareando en la mejor ocasión.

viernes, 22 de mayo de 2020

Este es el gobierno de la T.I.A., no el de España



Está claro que a este desgobierno de España hay que ponerle fin. Parecen la T.I.A. de Mortadelo y Filemón, del Superintendente, la srta. Ofelia y el doctor Bacterio. 

Son tan inútiles que no saben hacer una ley como le ocurrió a Irene Montero, la ministra puesta a dedo por exigencias de su pareja, El propio Ministerio de Justicia puso en entredicho su capacidad hasta para redactar.

Pero lo de Salvador Illa ya roza la chapuza y la broma. La Orden SND/422/2020, de 19 de mayo – la relativa a las mascarillas – es de una inseguridad jurídica tal que a cualquier estudiante de Derecho lo hubiesen suspendido por la redacción de la misma.

Y eso que la orden ministerial es cortita – sólo tiene 3 artículos – pero no tiene desperdicio. Advierto, al respetable que no tengo nociones jurídicas, pero razono.

Empezamos pronto, en art. 1, en el segundo párrafo: “…el uso de cualquier tipo de mascarilla...”, recomendando y no obligando las higiénicas y quirúrgicas. Es decir, podemos usar aquellas de servilleta de papel promocionada por el presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla.

Art. 2.2 sobre las excepciones, en el apartado c), indica literalmente: “Causa de fuerza mayor o situación de necesidad”. Deja una interpretación muy amplia por parte del ciudadano: se me ha roto la mascarilla, no me la sé poner, o de repente siento ansiedad con ella, o incluso me duele la oreja y con este calor me estoy alterando; y aplico el art. 2.2.b. “…situación de discapacidad o dependencia presenten alteraciones de conducta que hagan inviable su utilización”.

Pero no, esto no acaba aquí. Art. 3, literal:

El uso de mascarilla será obligatorio en la vía pública, en espacios al aire libre y en cualquier espacio cerrado de uso público o que se encuentre abierto al público, siempre que no sea posible mantener una distancia de seguridad interpersonal de al menos dos metros”.


Es decir, me da la opción a no usarla si preveo o presumo que puedo guardar la distancia de 2 metros (ya dijo Simón e Illa que la mejor mascarilla eran los 2 metros). La interpretación queda en manos del ciudadano o del policía de turno. ¿Qué ocurre si a un desaprensivo se le ocurre no guardar la distancia conmigo?, ¿la culpa es de él o mía?

Suena a chiste, pero ¡ojo!, con la redacción de esta orden se puede enlazar el delito de prevaricación por la no exigencia previa, en los momentos más álgidos de la pandemia, sobre el uso de las mascarillas. El pasado lunes, Fernando Simón, a la pregunta de ¿por qué ahora y no antes?; ha respondido que antes no se aconsejaba porque no se garantizaba el suministro, cuando según la Orden SND/422/2020 – amparándose en el RD 463/2020 – indica en su artículo 1 que vale cualquier tipo de mascarilla, dejando abierta la puerta legal al uso de “cualquier tipo” (de tela, de fabricación casera sin garantías sanitarias o verificación de calidad, las de Revilla…).

Recordemos aquellas frases de Simón cuando al hablar de mascarillas nos recordaba que no eran el factor clave:

No es el factor clave. El factor clave es el distanciamiento social. Lo más importante es llevarla, aunque sea en el bolsillo. Así, cuando estemos en una zona donde no podamos mantener una cierta distancia, menor de esos dos metros, habrá que ponérsela. Creo que tenemos que ser razonables”.


En fin, lo dicho al principio, más que un gobierno parecen la T.I.A. de Mortadelo y Filemón, del Superintendente, la srta. Ofelia y el doctor Bacterio.


De PolíticaTM





domingo, 17 de mayo de 2020

La libertad a precio de saldo.



El artículo 1 de la Declaración de los Derechos Humanos establece que:

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

Y yo añado que nacemos con creatividad y decisión.

En los últimos meses nos hemos visto amenazados por el más letal de todos los enemigos del hombre. No me refiero al odio, la pereza, la rutina o la desesperanza. Ni siquiera al Coronavirus o COVID19. Me refiero a uno que provoca que tu corazón se desboque, que tu cuerpo se tense, y que nuestro cerebro no funcione bien; os hablo del miedo.

Thomas Hobbes decía que “el poder absoluto no nace de una imposición de lo alto, sino de la opción de los individuos que se sienten muy protegidos, renunciando y concediendo la propia libertad a un tercero”.

Esto mismo – dicho en el sXVII – es lo que hemos hecho – en el sXXI –  con el COVID-19 y con aquellos que abusando de nuestra confianza, nos mienten, y nos otorgan carta de vasallos.

Nos han anestesiado con técnicas de ingeniería social. Han jugado con nuestras creencias, nuestros miedos y han aplicado PNL (Programación NueroLingüistica). Y creedme porque de esto sé un poco.

Lo peor de todo es que ha ocurrido en todo el mundo, y si la sociedad civil no actúa, tendremos en breve un cambio de régimen mundial, un status quo diferente.

En España nos vendieron la idea de un estado de alarma (el RD 463/2020) donde no se menciona la palabra confinamiento. Donde nos limitan nuestros derechos fundamentales, como son el artículo 17 y 19 de nuestra Constitución; los referentes a libertad individual, y la libertad de circulación y elección de residencia, respectivamente. Que sólo se pueden suspender aplicando el artículo 55.1 de la Carta Magna, previo establecimiento del estado de excepción, no el de alarma.

Esto es un hecho objetivo. No voy a entrar a valorar los motivos y la concupiscencia parlamentaria que ya expliqué en un artículo de opinión el 11 de abril.  Ni de la idoneidad del confinamiento. Sólo os hablo de libertades.

A base de repetir mucho, palabras como confinamiento en intervenciones ministeriales, de forma repetitiva e intencionada, y en medios de comunicación; o  de insistirnos con palabras como mascarillas, guantes, gel hidroalcohólico – o hidrogel –, nueva normalidad, vacuna, ERTEs. Han conseguido parar una economía mundial – lo que jamás se había hecho –, cerrar empresas productivas y rentables, y destruir empleo. Con ello han logrado que ni sepamos que mascarilla usar, que nos pongamos los guantes a sabiendas que son mucho menos efectivos que un lavado de manos, que gastemos dinero en geles cuando el jabón de toda la vida es más desinfectante, y yo dudo que una vacuna sea más interesante que un rápido antiviral. De esta forma nos han mantenido enclaustrados, encarcelados porque hemos vendido nuestra libertad.

El ser humano se considera libre, es parte de nuestra naturaleza, pero nos dejamos abrazar por la sutiliza de una cultura, de una religión y de ideales no propios. En vez de pensar por nosotros mismos, somos pensados por otros.

Hace poco despedía a un amigo en la postrimería de sus días. Era sabedor que la vida se apagaba y se escapa entre los dedos. Amigo, maestro, hombre culto donde los haya, sabio, filósofo…

En el largo recorrido de su vida había leído mucho y filosofado sobre ello. Había influido y había enseñado, había aplacado tempranamente muchas rencillas y había generado preguntas nuevas allá donde nunca se generó o ni siquiera se cuestionaba.

En esos últimos instantes dijo algo que marcó un existir – Mi vida la he vivido condicionado o bajo el pensamiento de otros – Haciendo referencia a los clásicos leídos y a todos aquellos a los que él entendió como eruditos y válidos de un pensamiento, corriente o idea; y meditando serenamente, con su carácter sosegado, se preguntó – ¿y mis pensamientos dónde quedan? 


Amigos, ser libre es un don y un deber del ser humano. Sin embargo nos encadenamos fácilmente. Y quien no goza de su libertad completa, no es hombre.

Igual que al toro bravo le presentan una muleta y ciegamente entra al engaño, nos han presentado miedos y creencias; y han jugado con expresiones que han horadado sutil e inconscientemente nuestras mentes. Y este engaño nos lo han adornado con palabras como derecho, vida y democracia.

Del hombre democrático sale el hombre tirano, ya lo decía Platón (La República). Y democracia, no es ni más ni menos que una la forma de gobierno de aquellos que nos embaucan con sus palabras que a veces es interrumpida – históricamente por un dictador –. Lenin decía que la democracia es la forma de gobierno en la que cada cuatro años se cambia de tirano.

Con estos engaños hemos vivido como en aquella película protagonizada por Bill Murray: El día de la marmota, todos los días eran iguales. Mientras tanto, ellos – los gobernantes y sus adláteres – amparados en un supuesto legal estado de alarma construyen su reinado, a espaldas del pueblo, con toda opacidad, a base de decretos.

Hemos cambiado el sistema feudal del medievo por uno clientelar y “democrático”. Ahora no hay duques, condes o marqueses a los que servir; los hemos sustituido por presidentes, vicepresidentes, ministros, consejeros, alcaldes y otras especies. Los impuestos son los mismos que aquellos de la Edad Media, y nos expolian de la misma forma. Los soldados que venían con cascos, lanzas y espadas a expoliar nuestras casas, granjas, vacas, cabras, hogazas de pan…, ahora son jueces, agentes judiciales, policías, desahucios, embargos de cuentas, pero todo ello bajo la maquillada e inmaculada protección profiláctica del Estado de Derecho.

Nuestra sumisión o vasallaje es tal que nos debemos a sus prebendas, ideologías o frases lapidarias con las que nos alinean como rebaño. O en el mejor de los casos dicen garantizar una cierta seguridad. “La sumisión de los súbditos a su soberano se entiende debe durar tanto y no más, cuando a éste le dura el poder para protegerlos”, esta frase también es de Thomas Hobbes, y toma una relevancia importantísima en estos días. 

Nos roban el libre albedrío, la creatividad, la libre expresión, los derechos fundamentales, los abrazos, nuestras relaciones e incluso los sentimientos…; y todo ello bajo el paraguas del miedo.

La libertad se pierde cuando se agacha la cabeza y se admite cualquier conculcación de las libertades y derechos.

El hombre que decide no ser libre, no merece serlo. Es entonces cuando pierde su propio pensamiento, adopta los de otros y se convierte en un pensado.



De PolíticaTM

miércoles, 13 de mayo de 2020

Gobierno "democrático" a lo Julio César y Marco Antonio




¡A buenas horas mangas verdes!

A las puertas de la quinta prórroga del estado de alarma, aparece Pablo Casado y Teodoro García Egea con su plan B.  Plan B que como el gobierno de los picapiedras, ni tenían planteado, ni se le esperaba. Y en quince días se despachan con una alternativa al estado de alarma de Sánchez e Iglesias. Antes de esto ¿que han hecho sus señorías? N A D A

Mal, muy mal, señor Casado, como oposición. Este plan, del PP, debiera haber estado listo en la anterior propuesta de ampliación del estado de alarma. Ahora, llega tarde. Y su tardanza tuvo un efecto: la bisagra de Ciudadanos; que a la postre se me antoja peligrosa para acuerdos de gobernabilidad en Andalucía y Madrid, como mínimo.

Una oposición no está sólo para criticar y debilitar a un gobierno con aspavientos, como hace VOX y otros partidos del montón; sino para elaborar un gobierno alternativo – en la sombra –, unas alternativas claras y elaboradas, donde se puedan contrastar formas y modos de gobernabilidad. Y por supuesto para elaborar un control parlamentario eficaz, llegando incluso a denunciar lo no legal.

Pero no, el PP se ha ceñido a lo fácil – a lo mediocre –, a dejarse intimidar por lo “políticamente correcto” haciendo lo incorrecto, como hicieron otros tantos: aprobar la primera ampliación del estado de alarma, sabiendo que era inconstitucional y convirtiendo la inconstitucionalidad del gobierno, con su voto, en una decisión parlamentaria. Por eso mismo el Tribunal Supremo se lava las manos y trasfiere la inconstitucionalidad del Decreto 463/2020 al Tribunal Constitucional. Lo que el gobierno ha ejercido hasta ahora no es un estado de alarma, sino de excepción; y si es lo que buscaban debieran haberlo pactado en el Congreso, donde reside la soberanía popular, y se hubiese podido enriquecer con propuestas y medidas.


Sin embargo la oposición compuesta por PP, Vox, Ciudadanos y la caterva de parásitos independentistas, separatistas, “antisistemas” e “inconstitucionalistas” se alinearon en una piña bajo el paraguas de Sánchez. Ahora sólo les queda formar detrás de él, a sus órdenes y dictados. Su liderazgo, señor Casado, ha quedado entredicho y ha propiciado que Sánchez (a lo Julio César) gobierne con Marco Antonio (Pablo Iglesias) a base de decretos, hasta que pase el verano, ya que en junio finaliza el periodo parlamentario; luego cuando volvamos – después del verano – será tarde para la economía y los españoles.



Esto de la política es una industria de casi 25.000.000.000 de euros que en gran parte pagamos entre todos los españoles. Quizás debiéramos hacer un trasvase, de este tipo de industria parásita e inoperativa, a una industria productiva. Al fin y al cabo cuando se gobierna a base de decretos y dictados, pocos parlamentarios, senadores y partidos nos hacen falta. Sí, es duro leer esto, pero quien gobierna con decretos y dictados, con parlamentos vacíos y sin opciones parlamentarias es un...


Ya lo decía Lenín "la democracia es una forma de gobierno en la que cada cuatro años se cambia de tirano".








De PolíticaTM

jueves, 30 de abril de 2020

Iglesias, el nuevo Lenin. Ideales para desangrar España.



Iglesias como Lenin practica una izquierda revolucionaria y de una rigidez dogmática asombrosa unida a la seguridad en sí mismo – quién no piense como él, está contra él y es un antipatriota –.  La palabra “patria”  la usa como propaganda ideológica. Y la sociedad actual más que ideologías necesita soluciones reales dentro de una gestión en el ámbito europeo y económico común. 

Su incoherencia es asombrosa, mientras critica a otros por el uso de la Bandera de España, se apropia de la palabra “patria” para definirla a su antojo y necesidades. Designa a otros como antipatriotas por tener sus ahorros en paraísos fiscales y recientemente se ha demostrado en juicio que estuvo cobrando de Venezuela en un banco de un paraíso fiscal.

Como Lenin se crece cuando sus seguidores lo encumbran en un sentimiento cuasi mesiánico. Es extremista en sus posiciones, y tolera mal a su oposición a quien  la encuadra como equivocada o malévola. No sería de extrañar que su talante violento, porque lo tiene, desemboque en la represión a sus adversarios políticos. Ya el pasado 29 de abril exhortó con aquello de: “Les aseguro que España y nuestro pueblo, una vez más, como en el siglo XX, se quitarán de encima la inmundicia que ustedes representan”.  Muchos han visto en esa alusión del siglo XX, las palabras de la Pasionaria a Calvo Sotelo: “Este hombre ha hablado por última vez”. Veintiséis días después, el político español fue secuestrado en su casa por la Guardia de Asalto al mando de un oficial de la Guardia Civil y vilmente asesinado por un socialista, guardaespaldas de Indalecio Prieto. 

Este odio que aún expele este tipejo que ha llegado a ser vicepresidente es peligroso para el sistema político, social y económico de España.

Lenin acabó con los derechos políticos de los ciudadanos y sus libertades. Éste, el Lenin español, junto con su perrito faldero, nos ha eliminado – como prueba o experimento – un derecho fundamental: el de la libre circulación por España y el de elegir residencia. Amparándose en la crisis del Covid19 nos ha eliminado el art. 19 de la Constitución, y esto no se puede hacer bajo un estado de alarma.

Como Lenin es un propagandista, y se jacta de ello, que con bulos o medias verdades y miedos quiere influir o manipular a la población. Recordemos aquello que frente a Educación o propaganda, él prefería propaganda.


Lenin promulgó la censura de prensa en aras de luchar contra la contrarrevolución.  Iglesias, en un Estado Democrático de Derecho, de la mano de Marlaska y con el consentimiento del Gobierno de Pedro Sánchez, o de forma colegiada han experimentado con esto. Ese es mi parecer y el de gran parte de la prensa española, a raíz de las declaraciones del General José María Santiago (Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil)  y de María Isabel Celaá. El primero manifestó: "estamos trabajando en minimizar ese clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno". Esto es cizallar la opinión contraria a la acción del Gobierno. Se ha podido verificar que el 15 de abril el Estado Mayor de la Guardia Civil emitió un escrito con esas instrucciones. Para corroborarlo, y hacer hincapié, la ministra de Educación y Formación Profesional se explayó diciendo: "No podemos aceptar que haya mensajes negativos, en definitiva falsos"; en definitiva, lo que es una crítica a la acción de gobierno – que es un derecho democrático – lo iguala a la falsedad, a su antojo, capricho o delirios enfermizos de una izquierda desbocada en sus exceso de saliva o baba. Lo que en manos de un gobierno y su retorcimiento se llama censura.

Iglesias, al igual que hizo Lenin, quiere transferir la propiedad privada al Estado, para después ponerlas en manos de sus amiguetes. Y por eso apela al art. 128 de la Constitución, sin antes haberse parado en el art. 33. Incluso quiere apropiarse de los ahorros de los españoles.

En la España de hoy, con Iglesias en el poder, está ocurriendo exactamente igual que en la Rusia de Lenin. Y quiero recordar que eso condujo al comunismo de guerra. Lenin buscaba el control político de la economía. Su frente era la burguesía, pero todo se le enquistó en el aspecto financiero y en su nula experiencia en cómo afrentar una nueva economía. Iglesias es sólo un teórico político, sin ideas ni experiencias de gestión, con la pretensión – y esta crisis le ha servido de catalizador – de intentar impulsar su enfermiza obsesión por apoderarse de los bienes de los demás (empresas y ahorros) para comenzar un nuevo sistema político desde el inicio, un nuevo régimen. Rompiendo el estatus quo que los españoles establecimos en el 78. Todo ello bajo el paraguas del miedo, porque es sabedor que la sociedad cede su libertad ante el miedo. Existe una máxima, que los políticos como él saben: El pueblo a mayor sensación de peligro cede su libertad en aras de protección.
Pero Iglesias se encuentra con una UE no muy a favor de sus ideologías, de sus métodos económicos, de su ruptura de Derechos, de su concepto de libertad; continuar con sus intentonas sólo nos puede conducir a un aislamiento, al comunismo de guerra.



Con las amenazas realizadas a adversarios políticos – convirtiéndolos en enemigos –, con las amenazas de expropiaciones a los empresarios y ahorradores, a la prensa, insistiendo en las injerencias en las decisiones del Poder Judicial, su deslealtad para con el Jefe del Estado y la Constitución, su inclusión en asuntos del CNI, etc., a este individuo sólo le queda formar, como en la II República, su guardia pretoriana – la Guardia de Asalto – y reestablecer nuevamente las Checa para aplastar cualquier resistencia.

Su violencia es tal que se jacta de proclamar cómo se emocionaba – alegrándose – al ver a unos manifestantes dándole una paliza a un policía, o como entiende él las manifestaciones – de forma bronca y masculina –;  o cómo azotaría a una periodista; quizás por su atractivo o por sus criticas u opiniones, o como resuelve él las situaciones, a hostias, hasta partirse los nudillos. Este es Pablo Iglesias. Sin duda, me resulta un ser violento, inapropiado para este país y esta sociedad. Inmundicias de esta catadura sólo tienen cabida entre los reaccionarios, violentos y escasos de luces que se dejan embaucar por este personaje de triste figura.


La vida nos enseña que por muchos estudios que tengas, tienes que demostrar tu talento y valía. Este señor es un mero adjunto que daba clase cuando el Catedrático de turno no podía. Detrás de él estaba el bedel de la facultad, él no tenía más responsabilidad que un administrativo. Su único mérito ha sido embaucar con populismo a una masa que cada vez cree menos en él. Y si quiere apuntarse cosillas…, dejémosle Bolivia y Venezuela.

Practicar con políticas comunistas no es un buen ejercicio para nuestro país. No han dado resultado en ningún lugar (la URSS, China, Cuba, Venezuela…). Dudo mucho que España necesite esto, ni creo que los españoles estemos para experimentos de teóricos sin ideas.

Esta pandilla de Podemos solo ha jugado con quien ha podido. Desde mi percepción es un simple camorrista, aventurero de la política que con su caterva de colegas ha venido – como cualquier extremista -  a calentar el ambiente, enrarecerlo, formar broncas, sacar el máximo provecho y obtener réditos para sus arcas. No es de más pelaje el borrico.

De PolíticaTM

lunes, 27 de abril de 2020

No a los dictadores demócratas



A algunos y algunas, según la incoherencia lingüística progre de moda – que no me da la gana usar –, se les llena la boca con la palabra “democracia”, cuando no saben usarla, defenderla, exigirla o – peor aún – definirla. De nada valió aquella lucha de muchos en aras de libertades, y sangre derramada, por más que ahora proclamen su memoria histórica a boca llena. Falsedades, mentiras y borrado de conciencia como Pilato, o bien odios ya injustificados.


Con esto del COVID19 me he dado cuenta que a nivel mundial, por encima de constituciones, leyes y derechos la democracia es una mierda. Sí, esa es la expresión, una mierda. Porque la hemos prostituido, y seguimos revolcándonos en el lodo de nuestras miserias.  El pueblo – me da igual el país que sea  que tanto pregona valores como libertad, democracia(1), derechos fundamentales…, con el simple atisbo de peligro o incertidumbre cede todos sus fueros por un trozo de sensación de protección, o por una mísera limosna (reconozco que es la única opción que muchas personas ven para sobrevivir). Existen otros valores y cualidades en nosotros, aunque a veces no nos interesa ver más allá. ¿Dónde queda aquel Plus Ultra?

Pocos han sido los que han visto y alzado la voz por la vulneración de sus derechos – aleccionados de forma  subconsciente por la carente mayoría de edad  política y/o la escasa responsabilidad –. En España han vulnerado nuestros derechos constitucionales(2), nuestros derechos fundamentales (art. 19 de nuestra Constitución, entre otros) y borreguilmente hemos seguido el dictado (yo digo, tú escribes; yo mando, tú obedeces).

He visto como gobernantes democráticos nos han mentido o no nos han dicho toda la verdad que merecemos – ya que el poder que es nuestro, lo habíamos confiado en ellos –; y otros pusilánimes, por miedo, han seguido el juego "parlamentario". Toda una estafa democrática. Se comienza por las mentiras, se sigue con los excesos, las posturas autocráticas y llegamos a los gobiernos tiránicos.

De ahí a que llegue alguien que se erija como defensor de los derechos de la plebe, sólo hay un paso; y ya tenemos al salvador de la patria, al dictador que esperábamos(3).

Paradójicamente, el lema de mi país – que muchos desconocen – es Plus Ultra, y yo lo adopté como mío a los diecisiete años en un beso. Con él aprendí a romper todo Non Plus Ultra y que Hércules no era un dios. Aprendí a ser dinámico en mis ideas sin anquilosarme en los típicos o en los tópicos, en simples palabras como democracia y en los parabienes de ésta, en lo socialmente correcto o en lo que muchos esperaban de mí y yo debiera cumplir para satisfacerlos. Mas pensé que horadar las condiciones impuestas era un trabajo para mis propios fueros y libertades.

Esta noche he llorado, no de impotencia, sino de vergüenza ajena.




jueves, 23 de abril de 2020

Me sobran políticos.

Los cobardes agonizan muchas veces antes de morir… 
Los valientes ni se enteran de su muerte (Julio César)




Vivimos en el 2020, donde debiéramos haber dejado atrás a lacras tan repugnantes como el fascismo, el marxismo o el leninismo (extensión del segundo, pero con más mala leche) que tanto mal hicieron al mundo, y tantas muertes generaron. Debiéramos haber superado la esclavitud de la prostitución, pero que va, sigue aún ahí en nuestros días, incluso hay periodistas sin pundonor que se venden a ambos lados por un trozo de pan, un plató o un trato de favor del político de turno que con dádivas de lo ajeno compra voluntades.
 
La política siempre la vi como el bello arte de lo social, de esa entrega desinteresada por el bien común. ¡Qué ingenuo! En España, vuelven a aparecer los incendiarios, como aquellos de la 2ª República, o los hi de putas que decidieron los cantones que tanto enfrentó a pueblos, comarcas y provincias. Una época, convulsa y de guerras, que supuso la vergüenza de esta Nación. Fueron políticos sin ideas de progreso que sólo pensaban en enrarecer la opinión del Pueblo para obtener su rédito. Sí, y digo que son incendiarios porque son ellos, los políticos, los que crean las rencillas, los odios, y las guerras. Un médico, un taxista, un carpintero, un mecánico, un arquitecto…, no forman las guerras; suelen vivir en la paz de sus trabajos y en el disfrute de sus familias. Los políticos, esa “casta”, que vive del sudor y el esfuerzo de los demás que su cometido no debiera ser otro más que gobernar el interés general, para crear la felicidad de quien le otorga ese don del poder, se están convirtiendo en un estorbo para la paz. Aún existen algunos dignos, con una dignidad intacta, pero en peligro de extinción por la ambición de sus aparatos de partido.

Quizás una guillotina – como pasó en Francia – hace siglos hubiese disuadido, hoy día, a muchos aventureros de la política que vienen a incendiar, y suelen vivir de los demás. Quizás nos sobren políticos y después de que esto – de la pandemia   pase, el Pueblo deberá rebelarse y echarlos a todos como al gallo de Morón, sin plumas y cacareando. Mucho me temo que con el tiempo el Pueblo se harte de ellos y ocurra como en Roma, que prescindamos o le quitemos importancia al Senado y focalicemos todo el poder, en alguien que se erija como defensor de los derechos de la plebe. Así que cuidado con las mentiras, las posturas autocráticas, los excesos y los gobiernos tiránicos.

– Me joden los profetas – fue la expresión de un antiguo amigo, hermano en el trato, cuando tiempo ha ocurrió lo que se expuso con antelación. 


Pero no soy profeta, sólo atiendo a la historia, y ésta a veces, sólo a veces, se repite. 

El que pueda entender que entienda; el que no que siga en su error.


De PolíticaTM